Donald Trump y Vladímir Putin se reunirán en Alaska el próximo 15 de agosto. El objetivo: buscar una salida a la guerra en Ucrania. La cumbre, sin embargo, se celebrará sin la presencia de Volodímir Zelenski, una decisión que ha generado gran controversia.
¿Qué está en juego?
La principal preocupación de Kiev es el intento de Putin de imponer un acuerdo de paz que le permita anexionarse los territorios de Donetsk, Lugansk y Crimea. Zelenski ha sido categórico: «Cualquier decisión sin Ucrania es una decisión contra la paz» y ha dejado claro que su país no cederá ni un centímetro de su territorio.
El plan ruso vs. la contrapropuesta europea
La postura de Rusia es clara: un alto el fuego a cambio de que Ucrania renuncie a los territorios mencionados, se comprometa a ser un estado neutral y no se una a la OTAN. Además, Putin exige el levantamiento de las sanciones y la devolución de los activos rusos congelados.
Por su parte, Ucrania, con el apoyo de las potencias europeas, ha presentado una contrapropuesta que rechaza de plano las exigencias rusas sobre el territorio. Los líderes de la Unión Europea han mostrado su respaldo a Kiev, con la esperanza de que este plan sirva como base para una negociación más equilibrada.
¿Por qué Alaska?
La elección de Alaska como sede de la cumbre no es casual. Este territorio, que Rusia vendió a Estados Unidos en 1867, es un punto estratégico de gran importancia económica, especialmente por el estrecho de Bering, una ruta clave para el comercio entre Asia, Europa y América. Los asesores del Kremlin han destacado que la reunión podría abrir la puerta a proyectos económicos conjuntos en la región.
