Una investigación reciente de The New York Times ha reabierto un episodio poco conocido de la biografía de Jeffrey Epstein, situando a la actriz española Ana Obregón como una figura relevante en los primeros pasos de su ascenso económico. La información ha provocado un fuerte revuelo mediático, por las implicaciones que sugiere sobre el origen de la fortuna del financiero.
El inicio del vínculo en Nueva York
Según el diario estadounidense, Ana Obregón y Jeffrey Epstein se conocieron a principios de los años 80 en Nueva York, cuando la actriz se encontraba allí estudiando Arte Dramático. En ese momento, Epstein rondaba los 28 o 29 años y aún no se había convertido en el poderoso inversor que más tarde frecuentaría a políticos, empresarios y celebridades internacionales.
El New York Times sostiene que entre ambos existió una relación sentimental, mientras que Ana Obregón rechaza de plano esa versión. En declaraciones recientes, la actriz afirma que fueron únicamente “muy buenos amigos” y que él fue una figura protectora durante su estancia en Estados Unidos, negando cualquier vínculo romántico.
La supuesta conexión con la élite española
El punto más delicado de la investigación es el papel que el periódico atribuye a Obregón como “puerta de entrada” de Epstein a familias adineradas españolas. Según el reportaje, a comienzos de los años 80 varias familias de la élite social habrían recurrido a Epstein para recuperar inversiones perdidas tras la quiebra de una firma de corretaje estadounidense.
Epstein, que ya operaba de forma independiente tras su salida de Bear Stearns, habría logrado recuperar parte de esos fondos y recibido a cambio una comisión excepcionalmente elevada. Este pago, siempre según el New York Times, habría sido el verdadero punto de inflexión que le permitió convertirse en millonario a los 31 años y empezar a moverse con autonomía en los círculos financieros de alto nivel.
La respuesta tajante de Ana Obregón
Ana Obregón ha reaccionado con firmeza a estas afirmaciones. Niega que existiera cualquier tipo de relación económica entre su familia y Epstein y califica de “totalmente falsa” la versión que apunta a pagos millonarios. También asegura que el financiero nunca conoció a sus padres ni tuvo contacto alguno con las empresas familiares.
La actriz sostiene que su nombre está siendo utilizado para intentar arrojar luz sobre el origen oscuro de la fortuna de Epstein, aprovechando su relevancia pública, y defiende que desconocía por completo las actividades financieras y, mucho menos, los crímenes que saldrían a la luz décadas después.
Distancia absoluta con los crímenes de Epstein
Obregón ha expresado públicamente su repugnancia al conocer, años más tarde —sitúa ese momento en torno a 2014—, los delitos de tráfico y abuso de menores por los que Epstein fue detenido. Ha insistido en que en los años 80 él se comportaba como una persona “educadísima” y “encantadora”, y que nunca presenció nada que levantara sospechas.
Un pasado que sigue generando preguntas
Mientras The New York Times sostiene que los cimientos de la fortuna de Epstein se asentaron gracias a operaciones financieras vinculadas a la élite española, con Ana Obregón como nexo social clave, la actriz defiende que su relación fue estrictamente personal y sin ninguna derivada económica.
La controversia refleja hasta qué punto la figura de Epstein continúa proyectando sombras sobre quienes se cruzaron en su camino antes de que su nombre quedara asociado a uno de los mayores escándalos criminales de las últimas décadas.






