El mundo de la cultura y el espectáculo en España se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Fernando Esteso a los 80 años. El actor y humorista aragonés, que se encontraba ingresado en el Hospital Universitario La Fe de Valencia, murió en la madrugada de ayer tras varias semanas luchando contra una insuficiencia respiratoria.
Con su partida desaparece uno de los pilares fundamentales del cine popular de la Transición, dejando un legado imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones.
Una carrera forjada desde la infancia
Nacido en Zaragoza en 1945, Esteso comenzó su andadura artística con apenas seis años como «el Niño de la Jota». Su versatilidad le permitió triunfar no solo en el cine, sino también en el teatro de variedades y la música, con éxitos tan recordados como «La Ramona» o «Bellotero Pop».
Sin embargo, el punto de inflexión en su carrera llegó a finales de los años 70. Bajo la dirección de Mariano Ozores, formó junto a Andrés Pajares el dúo cómico más rentable y taquillero de la historia del cine español. Juntos protagonizaron hitos como «Los bingueros» (1979) y «Yo hice a Roque III» (1980), películas que retrataron con humor pícaro la España de la época.
Su legado final
Pese a que su época dorada estuvo ligada al género del destape, Esteso demostró su calidad interpretativa en sus últimos años trabajando con directores de la talla de Agustí Villaronga en «Incierta gloria» y «Loli Tormenta». El actor residía desde hacía décadas en la Comunidad Valenciana, donde disfrutaba de una vida tranquila cerca de sus hijos.
«Tenemos el patrimonio más grande que existe, que es el público», afirmaba el propio Esteso en una de sus últimas entrevistas, subrayando el agradecimiento constante que sentía hacia quienes le acompañaron durante más de siete décadas de carrera.
Con su fallecimiento, España despide no solo a un cómico brillante, sino a un icono sociológico que supo transformar la realidad de un país en sonrisas.
