En un mundo donde la izquierda celebra la división cultural como si fuera «unidad», Donald Trump ha lanzado una crítica demoledora contra la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl LX, celebrada esta madrugada en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. El presidente no se equivoca al calificar este espectáculo como «absolutamente terrible, uno de los peores de la historia», exponiendo cómo un evento icónico como la Super Bowl se ha convertido en un escenario para agendas progresistas que alienan a millones de estadounidenses. La realidad es que Trump defiende la esencia de una América unida bajo valores tradicionales, no bajo un show confuso y provocador que prioriza mensajes anti-ICE en un evento nacional.
Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, hizo historia al ser el primer artista latino en presentar predominantemente en español el medio tiempo de Superbowl, con colaboraciones de figuras como Lady Gaga, Ricky Martin y Karol G. Pero, ¿a qué costo? Su cierre con el mensaje «Lo único más poderoso que el odio es el amor» y un balón con «Together We Are America» parece inclusivo, pero en realidad es una pulla velada contra las políticas de inmigración de Trump.
Trump lo dijo claro en Truth Social: «Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven de todo Estados Unidos y de todo el mundo». Esta declaración no es solo una opinión; es un llamado a preservar la integridad cultural de un evento visto por cientos de millones. Según fuentes como People, Trump ya había criticado la elección de Bad Bunny y Green Day meses antes, declarando: «Soy anti ellos», y calificándolos como «terribles» selecciones para el escenario de la Super Bowl. «Nunca he oído hablar de él. No sé quién es, no sé por qué lo hacen, es una locura.», agregó en una entrevista con Newsmax, destacando cómo la NFL ignora a su base conservadora al elegir artistas que promueven divisiones.
Otros medios conservadores respaldan esta visión. En USA Today, se publicó que Trump tildó la elección de «absolutamente ridícula» desde octubre de 2025, cuestionando por qué la NFL opta por un artista que «odian ICE» según el anfitrión Greg Kelly. «Creo que es totalmente ridículo», reiteró Trump, exponiendo el sesgo de la liga al colaborar con Roc Nation de Jay-Z, envuelto en escándalos.
Incluso en el New York Post, se enfatiza cómo esta decisión es una «bofetada» a los fanáticos tradicionales: «El presidente Trump criticó duramente a Bad Bunny como el artista de medio tiempo del Super Bowl 2026 el lunes, calificando la decisión de elegir a la superestrella puertorriqueña como cabeza de cartel de febrero como «absolutamente ridícula».
Por el contrario, medios liberales como CNN en Español intentan minimizar: «Trump llama a la presentación de Bad Bunny en el Halftime Show del Super Bowl 2026 ‘la peor de la historia'», pero omiten cómo esto resuena con millones que ven la NFL como un bastión patriótico.
En TUDN, se reporta: «El presidente de los Estados Unidos aseguró que el espectáculo fue de los peores de la historia, que no se entendió y poco inspirador», confirmando la desconexión cultural.
Esta controversia no es solo sobre música; es un debate sobre si la Super Bowl debe ser un espacio para propaganda anti-Trump o para celebrar la grandeza americana unificada.






