Se suele a tribuir a Pedro Sánchez un grado de astucia,
de capacidad para leer la situación y ponerla a su favor, pero la realidad no tiene nada que ver con eso. No hay rastro de los movimientos de un buen estratega: solo está la tenacidad del trilero que siempre es capaz de imaginar una nueva trampa. Sánchez será recordado no solo por sus mentiras, traiciones y corruptelas, sino también por algún error estratégico de bulto, el mayor de los cuales fue empujar la izquierda hacia la izquierda, hacia el margen, hacia el extremo.
Recordemos que Sánchez no llegó a escena como un extremista y que hizo sus primeros actos con la bandera de España de fondo; recordemos que su idea inicial fue pactar con Ciudadanos y que su primer gobierno destacaba por tener a un astronauta y a un juez que había destacado en la lucha contra ETA (un juez que luego salió rana, pero esa es otra historia).
Teniendo que armar mayorías, escogió irse hacia la izquierda.
Si Podemos llegó a contar con más de 70 diputados y ahora es una fuerza casi extra parlamentaria se debe al movimiento de placas tectónicas provocado por el sanchismo. Hoy en día, los herederos del 15M, por ejemplo, no para de llorar la caída de Zapatero, cuando el 15M se hizo justamente contra el gobierno de Zapatero. Todo el peso político del PSOE se ha entregado al nacionalismo periférico y a la izquierda gay, malaseñera y porrera. Esto no ha sido casual, sino fruto de escoger el poder antes que los valores, es decir, fruto del carácter del líder. ¿Por qué ha sido esto un error? Pues porque justamente ha sucedido en el momento en que la escena política española, europea y mundial se ha escorado de manera clamorosa hacia la derecha.
*A Sánchez ya sólo le queda el búnker
*Todo lo que cae con Zapatero
En la era Trump (que es la era Le Pen, la era Meloni, la era Milei, la era Bukele) todo el debate político se ha centrado sobre ítems como las políticas de género, la inmigración o el globalismo, siempre para optar por la nueva revolución conservadora. Quizás el movimiento a hacia la extrema izquierda podía haber resultado útil en otro ambiente, pero en la actualidad es un puro suicidio. Esto demuestra que detrás de ello no había ningún cálculo bien razonado, ni ningún astuto equipo de spin doctors, que hubieran aconsejado todo lo contrario. Solo había una causa, la extraña monomanía de un tipo sin corazón, que engañó a todos con sus aires de dependiente de Cortefiel y ha acabado pudriéndolo todo por pura irradiación.
El resultado,
después de todos estos años, es que no solo habrá que reconstruir el PSOE (ojalá por el bien de todos esa tarea lleve al fracaso) sino también todo el espacio a su izquierda, que va a arrastrar el estigma de haber funcionado como pura muleta del gobierno más traidor y corrupto de nuestra historia. Podemos, Sumar, Más País, Comuns, Compromís, Bildu, BNG, ERC, Izquierda Unida… Mucha boca hambrienta para un trozo de pastel menguante. Ya han empezado a devorarse entre ellos y nadie les echará de menos.






