Por Octavio Cortés
Cae una manera de entender la vida basada en la tontería
Cae una manera de entender la vida basada en la tontería, la cursilería y el rencor, una manera de renegar de España difundiendo vaciedades masónicas acerca de la bondad y la conciencia civil. Caen el cabestrillo de Sarah Santaolallah y la bragueta hinchada de Almodóvar. Caen el fantasma de Lerroux y la guitarra insoportable de Paco Ibáñez. Cae, entre otras muchas cosas, el legado de José María Aznar.
Cae una generación que se arrodilló ante los lloriqueos
Cae una generación que se arrodilló ante los lloriqueos de Oriol Junqueras y la sonrisa demoníaca de Otegi, cae una idea de una España dislocada y privada de verdadero fundamento espiritual, pero cae también un catolicismo de chequera movida entre bastidores, de obispos con barriguita y señoras dando charlas en los colegios. Cae un mundo inconexo y corroído de silenciosa desesperación, que funcionó como bóveda para que en su húmeda penumbra florecieran los Broncanos y Cintoras, ebrios de ignorancia y malos modales.
Cae un gobierno que de todas formas ya caía
Cae un gobierno que de todas formas ya caía y que solo cae para dejar paso a alguien como Feijoo, que no sirve ni como lastre. Cae el intento de montar en España un bolivarianismo de barrio, de colegueo, de movidita universitaria. Caen la papada desmoronada de Mercedes Milá y los bailecitos de la hija del millonario José Bono en Tiktok.
Cae el creador de la figura de la Vergonzante Ministra Histérica
Cae el creador de la figura de la Vergonzante Ministra Histérica (el descubridor de Bibiana Aído, Leire Pajín, Magdalena Álvarez) y el mayor enemigo de las mujeres que nuestra historia ha conocido. Cae Eduardo Casanova con sus celofanes romanos y sus dos docenas de espectadores, como también cae el tipo de idiotez concreta que ha hecho rico a Jordi Évole mientras los demás estábamos ocupándonos de nuestros asuntos sin meternos con nadie. Cae quien desfiguró la historia de España por ser capaz de enderezar su alma.
Cae el único presidente que nos llevó a un grado tal de ruina
Cae el único presidente que nos llevó a un grado tal de ruina que el país tuvo que ser intervenido con dos llamadas telefónicas consecutivas de Obama y Merckel. Cae aquel liante ante quien solo Don José Luís Ábalos tuvo los santos cojones de plantarse. Caen Ana Belén y Víctor Manuel, caen los magistrados progresistas jubilados que aparecen en la Sexta, cae quien hizo de la homosexualidad una variante del marxismo gramsciano.
Cae el izquierdismo gusanero
Cae el izquierdismo gusanero, antisemita hasta la náusea, el izquierdismo infeccioso, el izquierdismo de ateneo con goteras y revival azañista. Cae el pionero del embuste sonriente que Pedro Sánchez ha llevado al paroxismo. Cae, en una palabra, una parte enfermiza de nuestra historia.
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va a caer después cuando caiga el que tiene enfilado Elon Musk , todos y cada unos de los cómplices en toda la administración pública incluido justicia sean o no funcionarios de carrera , jueces, fiscales da igual van a caer una vez se derrogen todas esas estúpidas leyes anticonstitucionales.