En la madrugada del sábado 29 de marzo de 2026, sobre la 1:30 horas, una fuerte discusión en un domicilio de la calle del Sol, en el barrio de Montemolín (distrito de Las Fuentes, Zaragoza), terminó en una escena de violencia mutua con armas blancas. Una mujer de 28 años y un hombre de 41 años, ambos de origen colombiano y al parecer pareja sentimental, se agredieron entre sí con cuchillos.
Los vecinos, alarmados por los gritos, alertaron a la Policía Nacional a través del CIMACC 091. Cuando los agentes llegaron, la situación ya se había calmado. La mujer abrió la puerta con una herida por arma blanca en la mano, mientras que el hombre presentaba una herida en la espalda. Ninguna de las lesiones revistió gravedad, según fuentes policiales, y ambos fueron atendidos por sanitarios.
La mujer declaró a los policías: “Me he defendido porque me ha intentado matar”. El hombre, por su parte, acusaba a su pareja de lo mismo en un cruce de versiones. La Policía recogió evidencias en el lugar y detuvo a los dos como presuntos autores de un delito de homicidio en grado de tentativa.
Detención y puesta en libertad provisional
Los dos detenidos pasaron a disposición judicial ayer lunes 31 de marzo en el Juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza, que decretó su puesta en libertad provisional. La investigación continúa abierta para esclarecer exactamente qué ocurrió dentro de la vivienda.
El fracaso de las políticas migratorias y de “género” que ocultan la realidad
Mientras el Gobierno y los partidos de izquierda (PSOE y sus socios) insisten en vender la inmigración como un enriquecimiento cultural, casos como este demuestran la importación de conflictos y violencia que se instalan en nuestros barrios. No es un hecho aislado: Zaragoza acumula varios incidentes similares en poco tiempo, muchos de ellos vinculados a personas extranjeras.
Las políticas feministas y de “violencia de género” del PSOE se centran exclusivamente en el hombre español como culpable, pero callan cuando los protagonistas son inmigrantes. Aquí no hay narrativa unilateral: ambos se agredieron con cuchillos. Sin embargo, el relato oficial prefiere mirar hacia otro lado antes que reconocer que la falta de integración y la cultura de la violencia traída desde ciertos países generan estos dramas.
Este cruce de agresiones mutuas pone en evidencia que la ideología de género no sirve para resolver problemas reales: solo sirve para justificar más gasto público y más control social, mientras los barrios se degradan.
Es hora de priorizar la seguridad de los españoles y de cuestionar un modelo migratorio que, lejos de traer prosperidad, importa inestabilidad y violencia. Vox lleva años denunciando esta realidad que PSOE, PP y sus aliados se empeñan en ocultar.






