El panorama político japonés experimenta un giro histórico y conservador con el nombramiento de Sanae Takaichi como la nueva Primera Ministra. La política del Partido Liberal Democrático (PLD) ha roto el techo de cristal al ser la primera mujer en asumir la jefatura del Gobierno en la historia del país. Su elección, impulsada por el ala más dura de su formación, augura un mandato de línea conservadora.
La votación en la Cámara Baja de la Dieta (Parlamento) ratificó la decisión interna del PLD.
«Sanae Takaichi ha sido elegida nueva primera ministra», declaró el portavoz Fukushiro Nukaga al confirmar el resultado.
Takaichi, de 64 años, obtuvo 237 de los 465 sufragios en juego, superando la mayoría necesaria y contando con el apoyo de un pacto de última hora con el minoritario Partido de la Innovación (Ishin), de corte similarmente conservador.
Un giro a la derecha
La llegada de Takaichi al poder subraya una marcada orientación hacia la derecha en las políticas de inmigración y derechos sociales, siendo una figura cercana a la política del difunto Shinzo Abe.
Su ascenso desencadenó la retirada del partido budista Komeito de la coalición con el PLD, una alianza que se había mantenido durante más de 26 años, evidenciando las tensiones internas y los cambios estratégicos dentro del establishment gobernante.
A pesar de su perfil de «línea dura» frente a países como China, Takaichi ha prometido un cambio significativo en la composición de su gabinete, asegurando que buscará un nivel «nórdico» de presencia femenina en puestos ministeriales, un contraste notable con los dos únicas ministras que había bajo el mandato del Primer Ministro saliente, Shigeru Ishiba.
