Poco ruido se ha hecho, o al menos insuficiente, sobre las pulseras antimaltrato gobernadas por el Ministerio de #Igualdad. Ese ministerio que en 2021 aumentó exponencialmente la inversión en el sistema antimaltrato “para mejoras tecnológicas”, gastando 42,6 millones de euros por el sistema de protección a mujeres maltratadas y que, curiosamente pasó, según la prensa del régimen, de dar pulseras de 1.500 euros a ofrecer dispositivos de unos 150 euros, y que algunos medios aseguran que se pueden encontrar en la actualidad a poco más de 14 euros en Ali Express… No se comprende por qué fallan las pulseras, oigan… No hay más preguntas Señoría.
El Gobierno #feminista por excelencia, aquél que defiende la Palestina feminista e inclusiva LGTB, ha venido con las rebajas en las #pulseras #antimaltrato.
Para más inri, resulta que el problema reconocido por Fiscalía, Ministerio, Gobierno, jueces y abogacía viene, no de la pulsera de “Perico el de las rebajas”, sino por un problema en el volcado de datos cuando hubo cambio de empresa adjudicataria en 2024 (pasando inicialmente de Movistar a, ahora, Vodafone). Entonces, ¿hay más de un problema? Sí.
Parece, para los de Sánchez, que hubieron incidencias unos meses tras el volcado, y según Igualdad, en 2025, no hay reportes de ello, pero según la prensa sí los hubo, pero eso no interesa. El problema es que según los medios, hasta mayo 2025 han seguido las incidencias. Así que el problema no solamente son las pulseras que funcionan de pascuas a ramos o cuando les da la gana, que se apagan, que pitan cuando quieren… Según los obligados a llevarlas, no dice su ubicación real porque los datos que provee son erróneos, no solamente eso sino que se inventaba, de un mismo lugar, una entrada y salida repetida con minutos de diferencia, sino que también hay un problema en el volcado de datos, pero nadie repara en que son varios problemas y se hace énfasis en uno por el gobierno para no hablar del otro. Vamos, que el propio maltratador sea el que diga que no le funciona bien la pulsera, es para tirarse de los pelos o tirarle de los suyos a más de uno.
Pero no queda ahí la cosa, por increíble que parezca. Ana Redondo, la más feminista de las feministísimas, y la más igualitaria de las ministras, junto a Pili la Alegría de la huerta y resto de defensores de lo indefendible, vienen diciendo que no hay constancia de que haya fallecido ninguna mujer por los fallos de las pulseras.
Amigo, el que no haya muerte alguna no significa que no haya habido ocasión o peligro para la víctima. ¿Por qué hablamos de que no hay fallecidas y obviamos el dato de si ha habido agredidas? Cosas de la defensa de la mujer… Parece que para la mente feminista el peligro solamente viene cuando una es asesinada por el maltratador, no de que haya ocasión de que te agreda o porque tu dispositivo no suene aunque tengas al maltratador enfrente.
Y como igualdad es siempre tan desigual, nadie se acuerda de los hombres. Como colofón, hasta los maltratadores se quejan porque lo que se juegan con un dato erróneo es mucho. Si la ubicación no es correcta podrían estar violando el espacio de seguridad de la mujer, y por lo tanto, la orden de alejamiento con todas las consecuencias que ello conlleva, un posible delito de quebrantamiento. Pero de eso, tampoco habla nadie.







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