Desde Nuestra España queremos aclarar que somos conscientes del rechazo que pueden suscitar en muchos de nuestros seguidores las opiniones expresadas en este post por Maite de Medrano.
VOX representa una forma de pensar de la que somos partícipes pero eso no nos hace renunciar a nuestra libertad de expresión, no queremos un PP bis. Sabemos que se trata de un tema polémico, pero creemos en la importancia de abrir el debate y ofrecer espacio a diferentes puntos de vista.
En las próximas semanas ampliaremos la información y seguiremos ofreciendo nuevos enfoques sobre este asunto, y quede claro que cualquiera que quiera opinar con respeto tiene aquí un sitio. Eso se llama democracia y ya sabemos que no está de moda.
Maite de Medrano de Olives ha decidido hablar públicamente tras casi dos años de silencio, motivada, según afirma, por el «acoso, difamaciones y abandono total» sufrido dentro del partido. Su principal revelación es que el silencio no fue por cobardía, sino por una profunda «lealtad a España» y al proyecto que creía que VOX representaba.
La lealtad como causa del silencio
Maite explica que su silencio público prolongado se debió a que priorizó «salvar el proyecto que aún consideraba necesario para nuestro país».
«Callé, asumiendo conscientemente las consecuencias para mi honor, mi dignidad y mi carrera política. […] No quería convertirme en munición para los enemigos de VOX.»
Inicialmente, creyó que los problemas eran «accidentes puntuales o simplemente producto de una mala gestión» y confió en que los canales internos del partido funcionarían para investigar sus denuncias formales.
Acusación directa a la cúpula nacional
Sin embargo, la realidad que descubrió, según su testimonio, fue mucho más grave, apuntando directamente a la dirección del partido:
«Me equivocaba en todo. Lo que no sabía entonces es que la propia cúpula era la responsable. Que mis denuncias eran neutralizadas precisamente por quienes las ordenaban. Que el silencio no era incompetencia, sino estrategia.»
Maite de Medrano acusa a la cúpula de buscar «siervos manipulables» y de tener intereses que no son éticos ni están comprometidos con los principios fundacionales. Afirma que VOX busca mantener «los sillones y que el dinero siga fluyendo hacia las arcas del partido.»
El caso de las ZBE en Valencia, un ejemplo de «intereses espurios»
Como prueba de la deriva del partido, señala la reciente aprobación del plan de implantación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en Valencia, a la que VOX se oponía históricamente, pero que ahora ha apoyado.
«En resumen, para VOX en Valencia han sido prioritarias otras cosas, frente a cumplir su promesa de combatir la creación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). En lugar de oponerse radicalmente o dimitir, VOX ha preferido negociar y aceptar…»
De Medrano concluye que el partido está «negociando en función de intereses espurios» y por conveniencia táctica, traicionando las promesas a sus votantes y permitiendo el avance de la Agenda 2030 junto al Partido Popular (PP). Critica que, en lugar de defender a España, «defienden intereses distintos.»
El fin del silencio y la expulsión
La decisión de hablar ahora se produce tras agotar «absolutamente todas las vías internas» —incluyendo informes desde julio de 2023 y una denuncia formal ante el Comité de Garantías en diciembre de 2024—, que habrían sido archivadas sin investigación.
Finalmente, la situación escaló cuando los mismos a los que denunció la demandaron a ella, llevando a su inminente expulsión. Maite lanza una dura acusación final:
«Porque he descubierto que no eran ‘manzanas podridas’ en Menorca: es el cesto completo, con @Santi_ABASCAL a la cabeza, el que está podrido.»
Maite de Medrano concluye que, tras conocer la verdadera realidad de la formación, «ni por honor, ni por dignidad, ni por España, el silencio es ya una opción», prometiendo seguir exponiendo la «nefasta deriva de VOX» a los ciudadanos que «merecen saber qué está pasando realmente.»






