En un nuevo capítulo de las irregularidades que rodean al expediente fiscal Plus Ultra, la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, ha iniciado acciones disciplinarias contra dos fiscales clave. Estas profesionales aparecen mencionadas en las conversaciones de la trama vinculada al rescate millonario concedido por el Gobierno de Pedro Sánchez. Esta decisión pone en evidencia las presuntas maniobras para proteger intereses políticos y económicos en uno de los mayores escándalos del sanchismo.
La «fiscal amiga» y las presuntas influencias en la trama
La fiscal superior de Madrid ha remitido a la Inspección Fiscal un expediente contra Pilar Rodríguez, considerada la «fiscal amiga» por los investigados en la causa Plus Ultra, y contra María Luisa Llop, responsable inicial del caso. Ambas figuran en el sumario que salpica directamente al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Según los mensajes intervenidos por la UCO, los miembros de la trama hablaban abiertamente de utilizar contactos en la Fiscalía para «torpedear» la investigación sobre el rescate de 53 millones de euros. «Hay que hacer un Kitchen Gabinet«, afirmaban, en referencia a maniobras para bloquear el avance judicial. Pilar Rodríguez, estrecha colaboradora del exfiscal general Álvaro García Ortiz, era vista como pieza clave para frenar las pesquisas.
«La fiscal jefa es amiga», rezaban las comunicaciones de los investigados, destacando la supuesta proximidad que permitía influir en la causa. Esta situación refleja un patrón preocupante de politización en las instituciones, donde el Ministerio Público parece actuar más como escudo del Gobierno que como garante de la legalidad. En un contexto donde el PSOE enfrenta múltiples frentes judiciales, estos hechos alimentan el debate sobre la independencia real del poder judicial bajo administraciones de izquierdas.
Lee más en Nuestra España: 9 novedades para entender la Trama Zapatero y Plus Ultra
La bronca de María Luisa Llop a los peritos independientes
María Luisa Llop, quien insistentemente solicitó el archivo de la investigación en el Juzgado de Instrucción nº 15 de Madrid, protagonizó una intervención tensa durante un careo con peritos en marzo de 2022. Los expertos independientes del despacho Martín Molina cuestionaban la viabilidad de Plus Ultra y la idoneidad del rescate público.
«¡No! ¡Escúcheme!«, exclamó Llop de forma autoritaria mientras interrumpía a uno de los peritos que señalaba irregularidades previas a la pandemia, como un préstamo participativo que inflaba artificialmente el patrimonio de la aerolínea. Los peritos concluyeron que la compañía estaba en causa de disolución y que, sin la inyección de fondos públicos, debería haber cerrado. Aquí tienes el audio completo de la bronca.
Esta actitud defensora de la versión oficial contrasta con las conclusiones técnicas que ponían en duda la concesión de las ayudas. Llop fue posteriormente ascendida durante la etapa de García Ortiz, lo que genera legítimas sospechas sobre presuntas recompensas por lealtad política más que por mérito profesional. Este tipo de comportamientos erosionan la confianza ciudadana en unas instituciones capturadas por el sanchismo.
Lee más en Nuestra España: Plus Ultra: el escándalo que el Consejo de Ministros firmó
Un rescate opaco que salpica al corazón del PSOE
El caso Plus Ultra ejemplifica cómo el Gobierno de Sánchez utilizó recursos públicos para favorecer supuestas tramas con conexiones políticas, incluyendo influencias vinculadas a Venezuela. La apertura de este expediente disciplinario por parte de Lastra, en respuesta a una denuncia de Iustitia Europa, representa un pequeño avance contra la impunidad, aunque llega tarde y en un marco donde el propio sistema judicial parece contaminado.
Las conexiones con Zapatero y el entorno del PSOE invitan a reflexionar sobre la necesidad de una profunda reforma que garantice la verdadera separación de poderes. Mientras la izquierda defiende a ultranza estas prácticas como «normales», es necesario exigir transparencia total y castigo ejemplar. No es tolerable que se utilice la Fiscalía como herramienta para blindar operaciones dudosas que costaron decenas de millones a todos los españoles.






