Alberto Núñez Feijóo ha rechazado de plano la oferta de Junts para impulsar una moción de censura instrumental contra Pedro Sánchez. Esta decisión no solo prolonga el calvario socialista en el poder, sino que revela el egoísmo partidista del PP, más preocupado por su liderazgo que por la salvación de España. ¿No era el mantra repetido hasta la saciedad que lo primero era echar a Sánchez? Aquí se ve con descaro que el PP es más de lo mismo: un partido acomodado en la oposición, incapaz de sacrificios por el bien común.
La propuesta de Junts, liderada por Carles Puigdemont, era clara y audaz: una moción de censura para desalojar a Sánchez de La Moncloa, con Miquel Roca como candidato instrumental, sin que Feijóo tuviera que asumir el rol principal. Esta maniobra permitiría convocar elecciones inmediatas, rompiendo el bloqueo legislativo que asfixia al país. Sin embargo, el PP ha respondido con un ultimátum: «Si quieren echar a Sánchez, que nos llame y esa misma tarde presentamos una moción de censura real», declararon desde Génova. Esta intransigencia de Feijóo prefiere mantener el statu quo antes que ceder un ápice de protagonismo.
Pero vayamos más allá de las declaraciones oficiales. El rechazo de Feijóo no es solo táctico; es una traición a los votantes de derechas que exigen acción inmediata contra el sanchismo. Junts estaba dispuesta a romper definitivamente con el PSOE tras «dos años sin cumplir» los acuerdos de investidura, abriendo la puerta a una moción con un candidato como Roca. Puigdemont y su cúpula debatieron esta opción, evidenciando que el separatismo catalán, por calculado que sea, ve en Sánchez un lastre mayor que en una alianza temporal con la derecha constitucionalista.
Contrastemos esto con la postura de VOX, que desde hace meses se ha mostrado abierta a cualquier fórmula para desalojar a Sánchez, incluso si implica pactos puntuales sin cesiones al separatismo. «Vox se abre a una moción de censura a Sánchez con Junts si dan el paso, e incluso si la lidera Feijóo». Mientras VOX prioriza la unidad contra el socialismo corrupto, el PP se enroca en su ambición personal, rechazando ofertas como la de Junts por puro cálculo electoral. ¿Acaso Feijóo teme que una moción exitosa sin él al frente lo deje en evidencia como líder fallido?
Si el PP sigue priorizando su ego sobre la nación, VOX emerge como la única fuerza capaz de confrontar el sanchismo sin titubeos. La oferta de Junts, por controvertida, era una oportunidad para resetear el tablero político, pero Feijóo la ha desperdiciado, confirmando que el bipartidismo caduco sigue vivo en Génova.






