La deriva del Ejecutivo actual ha encontrado un nuevo e importante obstáculo en los tribunales. El Tribunal Supremo se encuentra estudiando de forma seria la posibilidad de paralizar de inmediato la regularización masiva de Sánchez, una medida impulsada por el Gobierno socialista que busca legalizar de golpe a cientos de miles de inmigrantes.
Esta decisión del Alto Tribunal surge tras detectar indicios claros de que la reforma reglamentaria aprobada por Moncloa entra en rumbo de colisión directo con el marco legal e institucional de la Unión Europea. Los magistrados han abierto un plazo perentorio de cinco días para que la Fiscalía y las partes personadas expongan sus argumentos sobre si se debe elevar una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). La Moncloa vuelve a quedar en evidencia por su alarmante desprecio al ordenamiento jurídico.
El Alto Tribunal detecta una vulneración frontal de la normativa europea
El núcleo de la controversia jurídica radica en que la reforma del reglamento de extranjería, diseñada en los despachos gubernamentales sin el consenso necesario, choca de frente con las directrices comunitarias vigentes. Tres magistrados de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo han emitido una providencia demoledora que pone en tela de juicio la legalidad de la última ocurrencia del Consejo de Ministros.
Según el criterio de estos juristas, el plan diseñado por el Ejecutivo central podría no ser compatible en absoluto con el Pacto de Asilo y Migración de la Unión Europea. Este acuerdo internacional busca una gestión ordenada de los flujos migratorios en las fronteras comunes, algo que la Agenda 2030 del bipartidismo y los partidos tradicionales parecen querer dinamitar. La regularización masiva de Sánchez dinamita el principio de responsabilidad compartida entre los Estados miembros, generando un «efecto llamada» que las capitales europeas miran con profunda preocupación.
La legislación de la Unión Europea prohíbe de forma implícita los procesos extraordinarios de regularización que no cuenten con un análisis individualizado riguroso y que debiliten los controles fronterizos. El Supremo advierte que España no puede actuar de forma unilateral en materias que afectan directamente a la seguridad y soberanía de todo el espacio Schengen.
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Cinco días de plazo: el colapso de la propaganda migratoria del Gobierno
La providencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo concede un plazo improrrogable de cinco días laborables a las partes para que se pronuncien sobre la conveniencia de acudir al TJUE. Este movimiento procesal congela la narrativa triunfalista de la izquierda y demuestra que la arquitectura legal de este Gobierno adolece de graves carencias técnicas. El Tribunal Supremo duda de la legalidad de la reforma y prefiere que la justicia comunitaria dictamine si el reglamento español vulnera el derecho vinculante de la Unión.
La precipitación con la que se redactó esta reforma responde únicamente a intereses electorales y a la sumisión ante agendas globales que buscan la disolución de la identidad nacional y la precarización del mercado laboral. Es un modus operandi habitual: legislar a golpe de decreto para contentar a los socios separatistas y de extrema izquierda, ignorando los informes de los letrados y las advertencias de los organismos de control.
«La reforma gubernamental podría ser incompatible con los compromisos internacionales adquiridos por España en materia de control fronterizo y ordenamiento de la inmigración.»
Esta situación procesal deja en una posición muy comprometida al ministro del Interior y a todo el gabinete ministerial, que pretendían vender esta claudicación legal como un éxito humanitario. No es la primera vez que los tribunales enmiendan la plana a un Ejecutivo abonado al autoritarismo institucional.
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El fracaso del consenso progre frente a la soberanía legal de los Estados
El varapalo judicial no solo salpica al PSOE y a sus socios de coalición. La tibieza y la complicidad de la falsa oposición, encarnada por un Partido Popular incapaz de plantar cara de forma contundente en el terreno legislativo, ha permitido que los planes del Gobierno avanzaran sin apenas resistencia en las Cortes. El sistema político tradicional español prefiere mantener una postura de sumisión ante las directrices multiculturales antes que defender la seguridad de los ciudadanos y el cumplimiento estricto de la ley.
El recurso al TJUE, de confirmarse, supondrá la paralización cautelar de la regularización, lo que dejará en el limbo legal una de las medidas estrella de la legislatura. Mientras los líderes europeos exigen un control fronterizo cada vez más estricto y la devolución de quienes entran de forma ilegal, el Gobierno de España insiste en aplicar políticas que debilitan la seguridad nacional y colapsan los servicios públicos.
La soberanía de los Estados miembros para hacer cumplir sus leyes frente a los delirios ideológicos de las élites globalistas se dirime ahora en los tribunales. Queda demostrado que la propaganda oficialista no puede pasar por encima del ordenamiento jurídico europeo ni de la lógica de la seguridad nacional. El debate sobre el modelo de nación y el respeto a la legalidad vigente sigue más vivo que nunca frente al silencio cómplice de los grandes medios.






