¿Falta de control o devolución de favores?
En un revelador ejemplo de lo que parece ser la doble moral del socialismo español, el PSOE ha sido acusado de contratar a un condenado por abusos sexuales a un menor, colocándolo en un entorno escolar sensible. Esta decisión, expuesta por The Objective, no solo cuestiona la integridad ética del partido, sino que invita a un debate ideológico profundo: ¿prioriza la izquierda el clientelismo político sobre la seguridad de los vulnerables? Mientras el Gobierno de Sánchez defiende públicamente a mujeres y niños, acciones como esta sugieren una hipocresía que erosiona la confianza en las instituciones.
Los hechos del caso
El protagonista es A.G.D., ex cartero de Correos en Albaida del Aljarafe (Sevilla), condenado a cinco años de prisión por abuso sexual continuado a un menor de 14 años. Los detalles judiciales son escalofriantes: contactos iniciales vía Facebook en 2017, seguidos de relaciones sexuales en al menos tres ocasiones, ratificados por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Pese a esta sentencia, el Ayuntamiento gobernado por el PSOE lo contrató el 1 de julio de 2025 como peón municipal para mantenimiento, incluyendo un colegio local. Fuentes municipales lo describen como un «reconocimiento a los servicios prestados», aludiendo a su presunto rol en la manipulación de votos por correo durante las elecciones municipales de 2019.
En su declaración judicial de julio de 2023, A.G.D. negó irregularidades: «Nunca tramité un voto sin la presencia física del votante». Sin embargo, esto choca con testimonios de la Guardia Civil y un testigo clave, J.M.M., quien reveló: «Recibí promesa de un contrato laboral a cambio de ceder mi voto por correo al PSOE». El voto por correo en Albaida se disparó al 14,92%, cuatro veces la media nacional, alimentando sospechas de fraude.
Esta no es una anomalía aislada. Investigaciones paralelas confirman patrones de irregularidades en el voto por correo a favor del PSOE. Por ejemplo, la Guardia Civil ha constatado manipulaciones en elecciones de 2019, con contratos municipales como moneda de cambio. Un alto cargo de Correos enfrenta juicio por votos sospechosos que aseguraron la mayoría absoluta socialista en Albaida, involucrando firmas dudosas en más de cien expedientes.
Vecinos han denunciado falsificaciones: «No es mi firma», en referencia a solicitudes de voto por correo que no autorizaron. El PP de Sevilla exige explicaciones y un pleno extraordinario para depurar responsabilidades. Además, el PSOE ha premiado a imputados por similares manipulaciones con cargos altos, extendiendo el esquema a regiones como Murcia, Melilla o Almería.
Clientelismo vs. meritocracia
Estos hechos invitan a confrontar ideas: ¿Es el socialismo propenso a la corrupción al anteponer redes clientelares a la transparencia? En contraste, cualquier otro gobierno en su sano juicio respondería con dimisiones ante escándalos similares, priorizando la meritocracia sobre el favoritismo. La ausencia de respuestas rotundas del PSOE agrava las sospechas, recordando regímenes donde el poder justifica medios cuestionables. Urge reformas electorales independientes para salvaguardar la democracia, especialmente en protección infantil y electoral.






