En España estando como estamos acostumbrados a mirarnos el ombligo, que no digo yo que no sea bonito, nos despistamos de los asuntos que realmente nos deben ocupar por lo que nos afectan. Uno de los mas importantes es Europa, o mejor dicho: la Unión Europea, esa entidad supranacional no democrática. Pues bien, los días 18 y 19 del presente mes de diciembre se ha reunido el Consejo de Europa y ha tomado decisiones importantes que nos afectan y mucho.
El Consejo de Europa es uno de los grandes órganos de decisión de la UE junto con la Comisión que dirige la simpática Úrsula, la amiga de la Big Pharma. El orden del día de la reunión trataba, entre otras cosas, de Ucrania, de defensa y seguridad europea y del próximo marco financiero plurianual. Las conclusiones fueron:
Apoyo Financiero a Ucrania, era este el punto más crítico de la reunión ya que los ucranianos no pueden garantizar nada en las actuales condiciones, sobre todo por la negativa de la actual administración americana a continuar la guerra o a poner un dólar. Este tema venía caliente ya que algunos de los países llamados halcones, todos ellos fronterizos con Rusia, habían propuesto utilizar los activos rusos congelados como aval principal pero. esta iniciativa había dudas legales, técnicas y políticas. La iniciativa había partido de Úrsula «la temeraria» y ha fracasado de modo estrepitoso.
Finalmente se ha impuesto la sensatez, fundamentalmente por dos motivos: el riesgo de que ante una reclamación rusa la Corte Internacional obligue a devolverlos con las indemnizaciones correspondientes, esta situación es más que probable. Por otro lado el grueso de los fondos está retenido en Bélgica en una entidad llamada Euroclear, una empresa que ofrece servicios de custodia de valores (acciones, bonos, derivados), actuando como un gran depositario central para garantizar la seguridad y eficiencia en las transacciones financieras transfronterizas, facilitando el intercambio de activos por dinero y el registro de propiedad para bancos e instituciones. Es decir, se pondría en duda esta entidad de custodia con las duras consecuencias que eso puede tener. Lógicamente Bélgica se negó en redondo y no estaba sola.
Entonces el grupo que apoyaba los créditos por reparaciones de guerra propusieron un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, destinado a asegurar la financiación del país, el periodo 2026-2027. El dinero saldría de bonos europeos e iría avalado por los países de la Unión. El préstamo se aprobó, pero aquí saltó la sorpresa. Orban en su línea habitual se negó a avalar pero esta vez no estaba solo. Con Hungría se negaron también Eslovaquia (Robert Fico) y la República Checa, para salvar la situación se llegó a la postura de esos tres países quedaban exentos de obligaciones financieras por el préstamo. y que finalmente este se emitirá como deuda conjunta en mercados, respaldada por el presupuesto UE, y Ucrania solo lo devolverá si Rusia paga reparaciones (los activos rusos congelados quedan como garantía futura).Este fue un compromiso pragmático para evitar que Ucrania se quede sin fondos así que, en una línea típicamente europea, se suelta la pasta y se aplazan los problemas. El préstamo será de tipo interés cero o muy bajo, con un calendario de devolución diferido y ligado a la capacidad futura de pago de Ucrania.
Resumiendo, los europeos, usted y yo, volvemos a pagar la fiesta ya que a los líderes no les cuesta ni les compromete ante la falta de democracia en la Unión. El dinero ya está comprometido independientemente de lo que ocurra en el futuro, Washington incluido.
El nuevo gran préstamo se suma al llamado Ukraine Facility, un paquete de hasta 50.000 millones de euros ya aprobado este año para apoyar reformas, reconstrucción y atracción de inversión en Ucrania. Dentro de ese marco, la UE y el Banco Europeo de Inversiones han ido anunciando sub‑programas (agua, vivienda social, energía, garantías para inversión) financiados con una combinación de subvenciones y préstamos, respaldados por garantías del presupuesto europeo.
Para Ucrania, el mensaje es que la UE se compromete a sostener su economía durante varios años más, incluso si la guerra se prolonga, reduciendo el riesgo de colapso fiscal y enviando una señal disuasoria a Moscú. Para la UE, el acuerdo refuerza la idea de que puede recurrir de nuevo a la deuda conjunta, como en la pandemia, para objetivos geopolíticos, aunque genera debates internos sobre riesgo moral, reparto de cargas y precedentes legales. Debemos recordar aquí que durante la crisis del 2008 Alemania se negó en redondo a mutualizar las garantías de la deuda de los países afectados (los llamados PIGS) a los que había ayudado a endeudarse mediante la emisión de derivados por el sistema financiero alemán. Ahora sin embargo, en una cuestión que importa fundamentalmente a Alemania no solo no se opone sino que lo propone. Pero hay diferencias, ha habido tres países que se han opuesto y la propuesta se ha salvado de ser vetada concediendo a esos tres países una opción de exclusión voluntaria.
La discusión sobre el uso directo de los activos rusos congelados sigue abierta y probablemente volverá a la agenda en 2026, a medida que avance el debate sobre reparaciones y reconstrucción. Aunque ya les digo yo que no se lo creen ni ellos.
¿Y España? Pues nuestro presidente ha dicho que lo que haga falta, que él pone lo que sea y paga las copas de la sobremesa. ¡Faltaba más! Hay que apoyar a los dueños del cortijo para que no cambien de capataz
Les resumo los grupos formado en este guirigay: Los principales países que se opusieron fueron Hungría, Eslovaquia y Chequia en el lado del préstamo, y Bélgica (junto con Francia e Italia) en el lado del plan original de usar activos rusos congelados como garantía para un “préstamo de reparaciones”.
Europa podía haber tomado una decisión autónoma, pero vista la posición de Washington con respecto a Ucrania ha habido sumisión por el miedo a sentar un precedente y que en los USA se cojan el gran rebote. Era una oportunidad de oro para decir estamos aquí y somos creíbles, pero…
CONSECUENCIAS: La primera es el fracaso alemán, Herr Friedrich Merz, crecido como estaba por su éxito electoral y preocupado por tener que poner un euro, ya que la deuda alemana es gigantesca al igual que pasa en el resto de los países europeos, se ha ido con el rabo entre las piernas de la soberanía europea. Esa que no existe pero que cada vez nos nombran más.
La segunda es que al ver la debilidad de Alemania y por tanto de la UE, algunos dirigentes han empezado a moverse por su cuenta. Es el caso de Zelensky, que oportunista como siempre ha revelado parte del acuerdo que se está negociando con EEUU a la vez que ha reconocido por primera vez que está dispuesto a hacer concesiones territoriales a Rusia.
Por su lado Mr. Emanuel Macron a la chita callando ha estado (según dicen, que yo no estaba) boicoteando las propuestas alemanas y mostrando una gran preocupación por los riesgos legales que he explicado, además del precedente que se establecería: «Si hoy hacemos esto con los activos rusos, ¿qué impide que mañana China por cualquier disputa confisque activos europeos en bancos de Hong Kong?» Argumento demoledor, que unido a la discusión sobre quién se iba a hacer cargo de los costes si Rusia ganaba en los tribunales, acabó con la pelea en cuanto la Señora Meloni apoyó a Francia y es que Italia tiene también enormes problemas de deuda.
Pero no acabó la cosa ahí, había otro asunto en el que Alemania salió también trasquilada. El acuerdo comercial con Mercosur. Un acuerdo que perjudica a los países del sur de Europa, con agriculturas importantes, pero que beneficia, y mucho a Alemania. Macron logró también un aplazamiento indefinido, aunque se ha dicho que se firmará a principios del próximo año.
Esta actitud francesa ha escocido a los alemanes que han llegado a hablar de “traición”. Recordemos que la UE está basada fundamentalmente por el eje francoalemán, que en estos momentos está roto. Como ocurre siempre que la realidad se impone cada país arrima el ascua a su sardina. ¿Realmente esperaban otra cosa? A mi me da que la guerra de Ucrania la va a ganar Rusia, o la ha ganado ya. Veremos si, al modo hitleriano, sigue reivindicando territorios.
De Mercosur y de la negociación de los países balcánicos hablamos en otro momento que esto ya se ha hecho muy largo.







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