El cuartel de la Guardia Civil de Boecillo, un municipio vallisoletano de casi 5.000 habitantes, ha cerrado temporalmente la atención al público debido a la escasez de personal. La suspensión del servicio, que durará hasta el 10 de septiembre, ha generado gran preocupación entre los vecinos, ya que el cuartel es considerado un pilar de seguridad en la comunidad.
El problema de la falta de efectivos
Según la información, la decisión de cerrar el cuartel al público fue tomada por el puesto de Laguna de Duero, con la aprobación de la 3ª Compañía de Valladolid. El motivo principal es que el destacamento cuenta con un solo agente, lo que imposibilita la atención directa a la ciudadanía y la tramitación de denuncias.
La situación de Boecillo refleja un problema más amplio y estructural en el medio rural de Castilla y León. La plantilla del cuartel debería contar con un sargento y cinco agentes, pero tres de ellos han sido trasladados a otras unidades especializadas de reciente creación, como los equipos VIOGÉN, que luchan contra la violencia de género, y los equipos ROCA, que previenen robos en el campo.
Consecuencias de la falta de personal
La delegación del personal de los puestos territoriales a unidades especializadas está afectando la operatividad de los cuarteles y debilitando la seguridad diaria en el medio rural. En la provincia de Valladolid, el déficit de agentes de la Guardia Civil alcanza los 100, lo que complica la cobertura de servicios esenciales, especialmente durante las temporadas festivas.






