El Ejecutivo de Pedro Sánchez siempre se ha presentado como el gran defensor del feminismo pero la realidad muestra un fracaso rotundo. El colapso de las unidades policiales dedicadas a proteger a las mujeres víctimas de violencia de género es el resultado de políticas ideológicas vacías y una gestión ineficaz.
Un artículo reciente en El Debate expone esta crisis con claridad destacando cómo el Gobierno ignora las demandas de más recursos de las fuerzas de seguridad. El catálogo de personal sigue obsoleto desde antes de 2008, lo que sobrecarga a los agentes y pone en riesgo a las víctimas.
Voces desde el frente: la realidad de las Unidades Policiales
Laura, una agente de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, describe la situación con crudeza: «En mi unidad somos cuatro personas. Es un sitio pequeño y, aun así, no damos abasto. En Madrid es peor. Hay dos personas encargadas de 150 o 160 víctimas. Así, tu trabajo nunca va a estar bien hecho»..
Ella añade un punto clave: «La protección de la víctima realmente, aunque nos lo quieran vender, no es real. Tiene medidas, sí, como una orden de alejamiento. Pero si una persona realmente la quiere matar, va a seguir matándola».
Este testimonio revela un sistema al límite. Fuentes policiales critican el sistema VioGén 2, una aplicación con fallos constantes y barreras de acceso. «Una aplicación externa que maneja la Secretaría de Estado, y quienes la crearon realmente tampoco son policías», señalan.
El PP: inacción y complicidad en el sistema fallido
El Partido Popular no escapa a las críticas. Aunque denuncia al Gobierno, ha tolerado leyes problemáticas. En pactos con aliados, ha diluido términos clave, como en Valencia donde se evitó mencionar «violencia de género» por «violencia intrafamiliar».
Históricamente, líderes como Pablo Casado se comprometieron a «no derogar la Ley de Violencia de Género» pese a demandas de reformas radicales.
En Madrid, el PP de Almeida ignora acusaciones de recortar servicios de igualdad, perpetuando la violencia al usar a las mujeres como «moneda de cambio» en pactos.
El PP rechazó derogar completamente la ley del ‘solo sí es sí’ y propuestas para endurecer penas, manteniendo un sistema ineficaz.
Incluso se ha señalado negacionismo en el PP, borrando términos como «violencia machista».
Un Gobierno que abandona a las víctimas y desprecia a sus protectores
En última instancia, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no solo ha fallado en su autoproclamado compromiso feminista, sino que ha perpetuado un sistema que deja a las mujeres desprotegidas ante la violencia machista, priorizando agendas ideológicas sobre la seguridad real. Como alerta el Sindicato Unificado de Policía (SUP), con más de 100 víctimas por agente en unidades como UFAM, el abandono de medios materiales y humanos por parte de Marlaska es una traición flagrante a las víctimas.
Esta negligencia se agrava con casos que evidencian carencias extremas, como solo dos agentes por comisaría con formación adecuada, según sindicatos policiales. Fuentes como Asuntos Policiales denuncian que «el Gobierno de Sánchez sacrifica la labor de la Policía para continuar en el poder», asestando golpes a la integridad de los agentes y exponiendo a las víctimas a riesgos innecesarios.
Frente a este desamparo, es imperativo reconocer y respaldar a la Policía Nacional, cuyos agentes, pese a la sobrecarga y el desdén gubernamental, siguen en la primera línea defendiendo vidas. Las víctimas merecen protección efectiva, no promesas vacías; la Policía, recursos y respeto, no sacrificios políticos. Este debate no es solo ideológico: es una cuestión de justicia y supervivencia que exige un cambio inmediato.







