El juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente ha levantado el secreto de sumario sobre un demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que coloca a Santos Cerdán –exsecretario de Organización del PSOE y mano derecha de Pedro Sánchez– como el epicentro de una trama corrupta bautizada como la «trama del 2%». Este escándalo es la prueba irrefutable de cómo el progresismo utiliza el poder para enriquecerse a costa del contribuyente, mientras predica igualdad y transparencia. ¿Dónde queda la regeneración democrática que tanto cacarean? Es hora de debatir si este Gobierno, sustentado en pactos oscuros, puede seguir al frente sin rendir cuentas.
Según el informe de la UCO, Cerdán actuaba como «enlace» entre la constructora Acciona y el Ministerio de Transportes –entonces dirigido por José Luis Ábalos–, facilitando adjudicaciones irregulares de obra pública a cambio de comisiones del 2%. Se revela que la empresa Servinabar –de la que Cerdán poseería el 45% de las participaciones– canalizaba estas mordidas, acumulando un botín de 6,7 millones de euros procedentes principalmente de Acciona. Esta operativa del 2% neto del importe de adjudicación no era un secreto bien guardado, sino un sistema bien engrasado que beneficiaba a Cerdán y su entorno familiar, incluyendo a su esposa «Paqui», su hermana y su cuñado, quienes disfrutaban de pagos, empleos ficticios y hasta una tarjeta de crédito corporativa por 33.574 euros para gastos personales en El Corte Inglés, restaurantes y viajes de lujo a Ibiza o Tenerife.
Pero vayamos más allá de los titulares complacientes de la prensa afín al régimen sanchista, que intentan minimizar el asunto como «indicios» sin sustancia. Fuentes independientes confirman que Acciona, un gigante del Ibex 35, representaba el 75,33% de los ingresos de Servinabar, con contratos específicos como la reforma del Puente del Centenario en Sevilla –donde pagaron 1,8 millones por el «trabajo» de un simple peón, el cuñado de Cerdán– o proyectos en Logroño y Sant Feliu de Llobregat. La UCO apunta también a que Santos Cerdán medió para intentar que Marruecos diera a Acciona un proyecto millonario, extendiendo la trama a intereses internacionales como el Puerto de Kenitra, donde Cerdán impuso su presencia en un viaje oficial en 2019 pese a no ser parte del Gobierno.
El debate es inevitable: mientras la derecha defiende la meritocracia y la fiscalización estricta, el PSOE parece perpetuar un clientelismo que recuerda a los peores vicios del felipismo. ¿Es casualidad que Cerdán cenara con un directivo de Acciona justo después de las primarias ganadas por Sánchez en 2017? lo que revela la investigación, cuestiona si estos lazos no fueron clave para la moción de censura contra Rajoy –incluso con menciones al PNV solicitando enchufes en cargos públicos.
Los registros de la UCO en sedes de Acciona en Madrid, Bilbao y Sevilla el 14 de noviembre –donde se incautaron correos, teléfonos, libretas y discos duros– precedieron al levantamiento del secreto, llevando a la imputación de tres exdirectivos: Justo Vicente Pelegrini, Tomás Olarte Sanz y Manuel José García Alconchel, citados a declarar el 3 de diciembre. Acciona, en un intento de lavado de imagen, suspendió a dos de ellos, pero esto no borra la mancha: la constructora está al borde de la imputación como persona jurídica por amaños. ¿Por qué no se investiga a fondo a Ábalos o al propio Sánchez, si Cerdán era su sombra?
La última hora sobre Santos Cerdán es que El Tribunal Supremo (TS) ha puesto en libertad al ex secretario de Organización del PSOE tras casi cinco meses en prisión. Increíble ¿verdad?






