Pedro Sánchez opta por distraer al pueblo con banalidades sobre el cambio horario, proponiendo su fin en 2026. Pero, ¿es esto liderazgo o mera evasión? Mientras el presidente se pierde en debates climáticos y temporales, el empresario Víctor de Aldama lanza bombas que sacuden los cimientos del PSOE: acusaciones directas de financiación ilegal, involucrando no solo al partido sino a la Internacional Socialista, con millones en efectivo cuyo origen huele a corrupción internacional.
¿De dónde sale ese efectivo que Aldama dice haber entregado? Esta es la pregunta que el Gobierno evade, pero que declaraciones judiciales obligan a plantear. Según Aldama, el dinero proviene de mordidas en adjudicaciones públicas, ventas de mascarillas durante la pandemia y, alarmantemente, de fondos venezolanos canalizados por José Luis Rodríguez Zapatero. Este efectivo, asegura, alimentaba una «caja B» en Ferraz, con entregas semanales de sobres por parte de Koldo García, quien «iba a Ferraz cada viernes para dar dinero en efectivo para cubrir como gastos».
Pero vayamos al meollo: la conexión venezolana que apesta a dictadura. Aldama involucra directamente a Zapatero en esta trama, afirmando que fondos del régimen de Maduro financiaban al PSOE y a la Internacional Socialista, presidida por Sánchez. El caso Plus Ultra, según él, canalizó millones para esta organización. Aldama calcula cuatro millones entregados a Ábalos y Koldo, parte de los cuales «decían que iban para el partido», y sugiere rastrear viajes a Colombia, Panamá y Guinea para hallar el rastro oculto.
Este no es un debate abstracto; es un desafío a la democracia. Mientras algunos minimizan las acusaciones como «sin indicios sólidos», otras voces insisten en que «habría que preguntar los viajes que han hecho» para desentrañar la verdad. Aldama no titubea: «Sánchez debería acabar en la cárcel. Ha permitido la financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista».






