En un movimiento que sacude el tablero geopolítico, el presidente ruso Vladímir Putin ha puesto precio a la isla de Groenlandia, territorio que actualmente se encuentra en el centro de las ambiciones de Estados Unidos. Según los cálculos del mandatario, basados en la histórica venta de Alaska en el siglo XIX, el valor de la isla ártica podría alcanzar los 1.000 millones de dólares.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia, Putin comparó las dimensiones de Groenlandia con las de Alaska y ajustó las cifras al valor actual del oro. El líder ruso afirmó que, si bien una comparativa directa situaría el precio entre 200 y 250 millones, la actualización financiera eleva la cifra significativamente:
«Eso quiere decir que si lo comparamos con el coste de la compra de Alaska por parte de EE. UU., el precio por Groenlandia serían unos, en torno a los 200-250 millones de dólares […] Yo creo que Estados Unidos puede llegar a esa cifra [de 1.000 millones]».
Propuesta para el «Consejo de Paz»
Paralelamente a esta valoración, se ha dado a conocer en una videoconferencia con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la nación euroasiática, que Rusia estaría dispuesta a realizar una aportación sustancial de entre 850 y 1.000 millones de dólares al Consejo de Paz para implementar en la segunda fase de la Franja de Gaza. Lo relevante de esta propuesta es el origen de los recursos: los fondos rusos actualmente congelados por la comunidad internacional.
Esta maniobra es interpretada por analistas como un intento de Moscú por desbloquear sus activos financieros bajo el pretexto de una contribución humanitaria o de estabilidad global, al tiempo que interviene en la disputa diplomática entre Washington y Copenhague por el control del Ártico.
Hasta el momento, Trump ha invitado al Consejo de Paz a 58 países, entre ellos Rusia, China, India, Brasil, Türkiye, Argentina, Paraguay, Bielorrusia, Arabia Saudita, Israel, España y Ucrania, además de la Comisión Europea.






