En un contexto de crisis económica donde millones de españoles luchan por llegar a fin de mes, el Gobierno despilfarra fondos públicos en campañas publicitarias que rayan en lo ridículo y ofensivo. El Ministerio de Vivienda elimina un vídeo tras invertir sumas millonarias en mofarse de la precariedad habitacional, Igualdad promueve spots que comparan el sexo con ideales corporales irreales, y Educación difunde infografías con citas falsas atribuidas a Einstein. Este despropósito no solo cuestiona la eficacia de estas iniciativas, sino que invita a un debate urgente sobre la priorización de recursos: ¿por qué se malgastan millones en propaganda mientras fallan servicios esenciales como el acceso a la vivienda o la protección contra la violencia?
El Ministerio de Vivienda, dirigido por Isabel Rodríguez, lanzó una campaña con un anuncio que imagina el año 2055 con ancianos compartiendo piso en condiciones precarias, como si fuera una comedia juvenil. Este spot, que costó más de 660.000 euros, ha sido calificado de “distópico” y ha desatado indignación por considerarse una burla al drama real de la vivienda en España. Usuarios en redes sociales han denunciado la insensibilidad del Gobierno, que elimina el vídeo tras la polémica, pero no explica cómo justifica semejante gasto en un contexto donde el acceso a la vivienda es la principal preocupación de los ciudadanos. ¿Es esta la forma de abordar una crisis habitacional que afecta a millones?
Por su parte, el Ministerio de Igualdad no se queda atrás con campañas como “Por huevos” y la reciente “Porno, por no hablar”, que compara el consumo de pornografía con expectativas irreales sobre cuerpos “mamadísimos”, frustrando a los jóvenes. Solo “Por huevos” supuso un gasto de 1,6 millones de euros, y el presupuesto total para campañas de Igualdad en 2025 asciende a 14,57 millones, incluyendo 2,3 millones para educación afectivo-sexual. Las críticas señalan que estas iniciativas estigmatizan selectivamente a los hombres, ignorando que las mujeres también consumen porno o crean contenido en plataformas como OnlyFans. ¿No debería un ministerio de “igualdad” promover un enfoque equilibrado en lugar de generar división?
Finalmente, el Ministerio de Educación contribuye al despropósito con una infografía que atribuye falsamente a Albert Einstein una cita que nunca pronunció. La frase es en realidad del psicólogo B. Skinner. Este error no solo refleja una falta de rigor, sino que cuestiona el uso de fondos públicos para campañas que desinforman en lugar de educar. ¿Cuánto costó esta infografía y su difusión? El Gobierno no lo aclara, pero el precedente de otros ministerios sugiere que no fue barato. En un país con problemas estructurales en educación, como el abandono escolar o la falta de recursos en las aulas, este tipo de iniciativas son un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Es hora de exigir cuentas claras: ¿Cuánto más se gastará en campañas vacías mientras los problemas reales de los españoles quedan sin solución? El despilfarro en propaganda no solo es una afrenta, sino una muestra de desconexión con las necesidades del país. Urge una buena gestión de los recursos públicos y la priorización de políticas que realmente mejoren la vida de los ciudadanos.






