El Gobierno de Pedro Sánchez, obsesionado con el control, ha demostrado su incapacidad para proteger a sus fieles, dejando a Ábalos expuesto a una posible colaboración con la justicia que podría hundir aún más al régimen socialista. Sí, Ábalos podría «cantar» como Aldama, no por lealtad perdida, sino por puro instinto de supervivencia, ante un Sánchez debilitado que prioriza su supervivencia personal sobre la de sus peones.
Recordemos los hechos: García Ortiz, el fiscal general del Estado designado por Sánchez, fue condenado por el Tribunal Supremo a dos años de inhabilitación por revelación de datos reservados relacionados con la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Este fallo histórico no solo fulmina su carrera, sino que expone cómo el PSOE forzó su permanencia pese a su deseo inicial de dimitir, evitando un «bochorno» que al final se materializó en una inhabilitación en vivo. Si García Ortiz hubiera renunciado a tiempo, se habría evitado esta humillación pública, pero el control obsesivo de Sánchez lo impidió, demostrando que el partido sacrifica a sus miembros sin piedad cuando conviene.
Esta debacle tiene implicaciones directas para Ábalos, envuelto en la trama de las mascarillas del caso Koldo. La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para él por organización criminal, cohecho y otros delitos, mientras que Víctor de Aldama, el empresario clave en la trama, enfrenta solo siete años gracias a su colaboración con la justicia. Aquí radica el debate: ¿por qué Ábalos no seguiría el camino de Aldama para reducir su pena y evitar la prisión? si lo hiciera desataría un terremoto en Moncloa.
Pero vayamos al meollo: el PSOE es capaz de hacer cualquier cosa, pero el presidente parece no tener fuerza para proteger a Ábalos, como demostró al abandonarlo en el escándalo Koldo, priorizando su propia imagen. Filtraciones de mensajes privados entre Sánchez y Ábalos revelaron una reconciliación superficial, pero el PSOE lo dejó solo ante la justicia. En el partido, se protegió a otros como Cerdán, pero se aisló a Ábalos. ¿es el socialismo una máquina de descartes donde los fieles son sacrificados para salvar al líder?
Ábalos debe estar bastante preocupado, tanto por la pena inminente, como por la traición interna que se avecina. Si colabora, podría exponer las entrañas del PSOE, confirmando que Sánchez tiemble ante 24 años de cárcel que podrían cambiar todo. El Supremo cita a Ábalos y Koldo para el 27 de noviembre, lo que acelera la presión… ¿Qué hará Ábalos?






