El templario que exige que la Iglesia hable claro en Venezuela, que vive con y como los pobres y que denuncia las injusticias en el país
Caballero templario consagrado de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, Fray Giovanni Luisio se ha convertido en una de las voces más incómodas —y escuchadas— del oriente venezolano, desde donde reclama a los obispos que rompan el silencio frente a la injusticia y la crisis del país.
Un templario en El Tigre
Desde la ciudad de El Tigre, en el estado Anzoátegui, Fray Giovanni Luisio Mass desarrolla su labor religiosa y social como representante y Gran Prior para Venezuela y América de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, una asociación canónica que se presenta como heredera espiritual de los antiguos templarios. Su figura combina elementos de la tradición monástica con un fuerte simbolismo caballeresco, algo que le ha permitido conectarse con fieles que buscan referencias claras en medio de la confusión doctrinal y política.
A través de programas como “Palabras de Vida” y “Buenos días con Fray Giovanni”, difundidos por Multicanal Radio y otras plataformas digitales, el fraile dirige mensajes pastorales y de opinión que alcanzan a audiencias dentro y fuera de Venezuela. Ese altavoz mediático ha convertido sus reflexiones en contenido viral en varias ocasiones, especialmente cuando interpela directamente a autoridades eclesiásticas y civiles.
Voz crítica dentro de la Iglesia
En sus mensajes más recientes, Fray Giovanni ha extendido sus críticas al terreno político y social, especialmente en torno al discurso oficial sobre la paz en Venezuela. Para él, “la paz no puede reducirse a la ausencia de conflicto, sino que debe entenderse como la presencia activa de la justicia en la vida de los ciudadanos”.
“Para el ciudadano que ha visto a sus hijos morir por una bandera o ser encarcelados por pensar distinto, la justicia no es un concepto abstracto, sino una urgencia vital”, ha afirmado al analizar el costo humano de la represión y la violencia política. En esa línea, advierte sobre el peligro de equiparar la “violencia verbal” de las víctimas con la de quienes ostentan el poder, una equivalencia que, a su juicio, diluye la responsabilidad del Estado y protege a los victimarios.
El religioso subraya que en un país donde “decir la verdad es un acto de alto riesgo, pero el silencio no puede ser complicidad”. Por eso reclama a los pastores de la Iglesia que su mensaje vaya más allá de declaraciones genéricas y se traduzca en un compromiso activo con los más vulnerables, para que la única paz ofrecida no sea “la de los cementerios”
Un mensaje navideño entre bálsamo y denuncia.
Las intervenciones de Fray Giovanni Luisio han tenido especial repercusión en tiempos litúrgicos fuertes, como la Navidad, cuando los obispos venezolanos difunden comunicados sobre la situación del país. “La verdadera paz es desarmada, sí, pero debe ser valiente para señalar la injusticia sin ambages”, ha señalado, exhortando a una Iglesia que cuide a su rebaño sin ceder ante los “lobos disfrazados de diálogo”. En su discurso aparecen con frecuencia referencias al magisterio reciente, como la advertencia del papa Francisco de que “con el mal no se dialoga”, frase que utiliza para cuestionar los intentos de normalizar a actores que, en su opinión, sostienen la mentira y la violencia.
Entre la polémica y la fidelidad
La polémica, es la compañera de camino del Fray, tanto por su fuerte estilo de denuncia como por su vinculación templaria y su dureza frente a las decisiones de la Santa Sede. Sin embargo, él se presenta como un hijo obediente de la Iglesia que, precisamente por amor a su doctrina, se siente obligado a alertar sobre lo que considera desviaciones teológicas y pactos con la injusticia.
Desde su condición de Caballero Templario Laico Consagrado de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, insiste en que la misión de los pastores no es la neutralidad, sino la defensa activa de la dignidad humana, especialmente cuando esta es pisoteada por el poder. Sus mensajes, difundidos desde una emisora católica en El Tigre y replicados por medios como Multicanal Radio, han hecho de este templario una de las voces más singulares e incómodas del actual panorama religioso venezolano.







Me parece que Roberto Alcázar está en lo cierto y realmente es el momento de alzar la voz ante la injusticia. La iglesia debería liderar esta lucha, apoyándola sin ninguna duda, no solo en Hispanoamérica sino en cualquier lugar del mundo. Con respecto al nombramiento de David Beckham cómo caballero, por parte del rey Carlos de Inglaterra, tiene mi apoyo, pues contra más caballeros justos, mejor.Sobre la actitud de Bad Bunny en su actuación en el descanso de la super ball, valiente y resaltable.