El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a celebrar con bombo y platillo un supuesto hito histórico en el mercado laboral. Sin embargo, tras examinar los datos oficiales con rigor, emerge una imagen muy distinta: una manipulación numérica que infla las cifras de empleo mientras oculta la precariedad, el pluriempleo y un desempleo real que roza los cuatro millones de personas. Esta estrategia no es nueva, pero ayer alcanzó un nivel de cinismo preocupante, especialmente cuando el presidente se disfraza de patriota en redes sociales para vender un éxito inexistente.
La gran trampa de los “22 millones de afiliados”
El Ejecutivo anunció con orgullo que España había superado por primera vez los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social en términos desestacionalizados. Pedro Sánchez lo adelantó en X y lo celebró en TikTok con camiseta de la selección española y el dorsal “22”. La ministra Elma Saiz y el propio Moncloa insistieron en el récord, destacando el empleo femenino y los jóvenes.
Sin embargo, esa cifra no representa personas únicas, sino afiliaciones. Según el propio Ministerio de Trabajo, una misma persona se contabiliza múltiples veces si tiene varias situaciones de cotización. El Gobierno reconoce que el pluriempleo y la pluriactividad suponen alrededor del 4% del total. Eso significa 880.000 empleos duplicados, lo que reduce la cifra real de trabajadores a aproximadamente 21,12 millones.
Además, los afiliados medios se quedan en 21,88 millones, todavía lejos del umbral propagandístico. Para alcanzar ese “récord”, se han firmado más de 15,7 millones de contratos en el último año, una media de 30 contratos por afiliado anual, es decir, más de dos al mes por persona. Esta rotación frenética no refleja estabilidad, sino precariedad extrema.
“Sois quienes levantáis, empujáis y construís este país. ¡22 millones de empleos!”, proclamó Sánchez. Una frase grandilocuente que choca frontalmente con la realidad de contratos “cerilla” y pluriempleo forzado.
El paro maquillado: de 2,4 millones oficiales a casi 4 millones reales
Mientras Sánchez festejaba, el paro registrado descendió ligeramente en marzo en 22.934 personas, hasta los 2,42 millones. Un dato que el Gobierno vende como éxito. Sin embargo, el sindicato USO desmonta esta narrativa con datos oficiales del SEPE.
Al finalizar febrero, las personas no ocupadas sumaban ya 3.022.075, distribuidas en parados registrados, demandantes con disposición limitada y otros no ocupados. Sumando los afectados por ERTE (más de 10.000 en marzo) y los fijos discontinuos inactivos (más de 860.000), el volumen real de desocupados se acerca a los 3,9 millones.
Los técnicos de USO denuncian sin ambages: “¿Qué tipo de ocupación tienen las 1.247.268 personas inscritas como demandantes de empleo ocupadas que están registradas en el SEPE buscando un empleo?”. Y añaden que, con más de medio millón de contratos indefinidos firmados, el paro apenas baja, lo que revela que muchos de esos contratos son de corta duración o responden a rotación y pluriempleo. “La rotación en el empleo ha llegado a la contratación indefinida que está dejando de ser sinónimo de tener y mantener un empleo estable”.
España sigue siendo el país con mayor paro de la Unión Europea, casi duplicando la media comunitaria. El componente estacional de Semana Santa ayuda a maquillar las cifras, pero no oculta la debilidad estructural.
Una política económica que prioriza la propaganda sobre los ciudadanos
Este Gobierno, aliado con la izquierda radical, ha convertido las estadísticas en herramienta de marketing político. La reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz, que tanto celebran, ha multiplicado los fijos discontinuos inactivos y la inestabilidad. Mientras tanto, el PP calla o se limita a críticas tibias, incapaz de ofrecer una alternativa real de libertad económica.
¿Las frases clave que resumen la estafa? “880.000 empleos duplicados” y “paro real cercano a 4 millones”. No son opiniones, son consecuencias directas de los datos oficiales reinterpretados con honestidad.
En definitiva, Sánchez vende humo con camiseta de España mientras miles de familias sufren la inseguridad laboral. Es hora de exigir cuentas reales, no trucos contables. La recuperación verdadera pasará por políticas que prioricen el empleo estable, la bajada de impuestos y el fin del intervencionismo asfixiante que tanto defiende la izquierda.






