Nuevos detalles sobre el polémico encuentro en el aeropuerto de Madrid-Barajas, conocido como el ‘Delcygate’, revelan que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) recibió órdenes directas de abortar el operativo de seguimiento sobre la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, justo en el momento en que el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, hizo acto de presencia en las instalaciones aeroportuarias.
Una vigilancia interrumpida «desde arriba»
Los servicios de inteligencia españoles mantenían un dispositivo de vigilancia discreta sobre la aeronave de la mandataria bolivariana, quien tiene prohibida la entrada en el espacio Schengen por sanciones de la Unión Europea. Sin embargo, este operativo fue desmantelado de forma abrupta. Según fuentes cercanas a la investigación, los agentes presentes recibieron un mensaje claro para que se retiraran de la escena.
«Los agentes del CNI presentes en Barajas el día de la llegada de Delcy Rodríguez a España recibieron un mensaje de arriba para que se retiraran de la escena.»
El papel de Ábalos y su entorno
La información apunta a que la llegada de Ábalos al aeropuerto, acompañado por su asesor de confianza Koldo García, marcó el punto de inflexión. Mientras el CNI se replegaba, el exministro accedía al avión para mantener un encuentro con Rodríguez que duró aproximadamente una hora.
Puntos clave del informe:
- Retirada táctica: El CNI contaba con un equipo permanente en Barajas que fue neutralizado durante el incidente.
- Órdenes superiores: La directriz de abandonar el seguimiento no partió de los mandos intermedios, sino de instancias superiores del Gobierno.
- Acceso sin restricciones: Tras la salida de los agentes de inteligencia, el entorno del ministro pudo operar con total libertad en la zona de pistas y la sala VIP.
«El CNI estaba interesado en conocer si la vicepresidenta bolivariana trataba de acceder a suelo español… pero esa noche apareció en el aeropuerto Ábalos con su asesor de confianza.»
Consecuencias de la retirada
Este repliegue de los servicios secretos impidió que se documentara de forma oficial lo sucedido con las 40 maletas que supuestamente fueron descargadas del avión y cargadas en vehículos con matrícula diplomática, un detalle que sigue siendo objeto de escrutinio político y judicial. La falta de un acta de vigilancia del CNI sobre ese intervalo crítico ha dificultado la reconstrucción completa de los hechos en el marco de las investigaciones actuales.
¿Estamos ante un caso de interferencia política en los servicios de inteligencia para proteger intereses extranjeros? Este episodio no solo revive el Delcygate, sino que lo eleva a un nivel de traición institucional. Mientras la oposición exige explicaciones, el silencio del PSOE alimenta sospechas de encubrimiento. ¿Puede un gobierno que interfiere en el CNI para favorecer a sancionados internacionales seguir al mando? La respuesta debe ser un rotundo no, por el bien de España.







