España se convierte en el nuevo patio trasero de los cárteles latinoamericanos, con desmantelamientos consecutivos que exponen una realidad alarmante. Apenas el 7 de noviembre de 2025, la Policía Nacional golpeó a la primera célula del Tren de Aragua, un grupo venezolano calificado como terrorista por EE.UU., que opera con brutalidad inusitada. Detuvieron a 13 integrantes en ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia por actividades como extorsión, secuestros y tráfico de drogas.
Pero el escándalo no para ahí. El 18 de noviembre, apenas once días después, cae la ‘oficina’ del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los más violentos de México, con 20 detenidos en una macrooperación que involucró a la DEA y autoridades neerlandesas, con decomisos de 1.870 kilos de cocaína, 375 kilos de metanfetamina y armas de fuego. También se revelaron conexiones con la Camorra italiana y objetivos prioritarios de la agencia antinarcóticos estadounidense.
¿Coincidencia o patrón deliberado? Los cárteles no llegan por casualidad: huyen de un EE.UU. que, bajo Trump, promete mano dura, y aterrizan en una Europa debilitada por políticas izquierdistas de fronteras abiertas. El método mexicano se expande en Europa, con cárteles instalando laboratorios de drogas sintéticas, aprovechando la laxitud regulatoria. Carteles como Sinaloa y CJNG han establecido presencia en puertos como Róterdam y Algeciras, coordinando tráfico de cocaína con mafias locales. ¿Cómo y por qué llegaron?.
Todo esto choca con la narrativa progresista de «integración multicultural», pero los hechos son incontrovertibles: durante la administración Biden, los cárteles florecieron en EE.UU. de manera espantosa, y ahora, con el retorno de políticas estrictas, buscan refugio en España, donde el gobierno socialista prioriza cualquier cosa sobre lo más importante para un país, la seguridad.
Debemos endurecer las fronteras de manera urgente. La izquierda ignora que estas infiltraciones no solo traen droga, sino violencia y desestabilización social ¿Protegemos nuestra soberanía o cedemos terreno a criminales foráneos?






