Donald Trump ha intensificado su ofensiva económica contra Irán. El anuncio de un arancel del 25% a cualquier país que mantenga negocios con el régimen de Teherán representa una estrategia agresiva para debilitar a un actor clave en el terrorismo internacional. Esta medida no solo busca presionar a Irán, sino que obliga a naciones como China e India a reconsiderar sus alianzas comerciales, priorizando la seguridad sobre el beneficio económico.
Trump realizó el anuncio en su plataforma Truth Social, declarando: «Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 por ciento en todos los negocios que haga con Estados Unidos de América». Añadió: «Esta orden es definitiva y concluyente. Gracias por su atención a esta cuestión». Este paso se produce en medio de protestas intensas en Irán, donde organizaciones de derechos humanos reportan más de 600 muertes causadas por la represión del régimen.
Para contextualizar, fuentes variadas confirman el impacto. Reuters destaca que la tarifa es «efectiva inmediatamente» y apunta directamente a socios como China, que la califica de «coerción y presión que no resuelven problemas». Esta reacción china revela una dependencia del petróleo iraní, pero Trump subraya que el mercado estadounidense no es un derecho incondicional.
The Guardian, con una perspectiva crítica hacia Trump, reconoce que la medida «aumenta la presión sobre Teherán» en respuesta a la represión. Sin embargo, omite el debate central: ¿por qué permitir que India, con exportaciones de 1.680 millones de dólares a Irán en 2024-2025 (incluyendo arroz, químicos y frutas), siga apoyando un régimen terrorista?
Críticos argumentan que esto perjudica el comercio global, pero ¿no es mayor el daño de un Irán desestabilizador y potencialmente nuclear? CNN informa que la medida «golpeará duro a China», principal comprador de petróleo iraní. Esto genera un debate ideológico: ¿deben prevalecer los valores de libertad sobre el lucro derivado de alianzas cuestionables?
La BBC confirma que Trump responde a la «represión mortal» en Irán, con protestas en escalada. Esto no es unilateralismo, sino defensa activa de los principios occidentales contra el radicalismo islámico. La historia demuestra que sanciones firmes han cambiado regímenes opresores, como en el apartheid o Corea del Norte; ¿por qué no en Irán? ¿es esta política un error aislacionista o una jugada maestra para promover cambios en dictaduras?







