En un contexto de creciente tensión bilateral, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado su desacuerdo con la designación de los cárteles de la droga como «organizaciones terroristas» por parte de Estados Unidos. Esta postura genera un debate intenso sobre si prioriza la soberanía nacional o minimiza la amenaza real que representan estos grupos criminales. Mientras tanto, España acaba de desmantelar la mayor incautación de cocaína en su historia: casi 10 toneladas ocultas en un cargamento de sal procedente de Brasil. Este incidente ilustra la expansión global de las redes narcotraficantes, posiblemente ligadas a cárteles mexicanos, y cuestiona la efectividad de enfoques diplomáticos suaves.
La declaración de Sheinbaum y sus implicaciones
Sheinbaum afirmó en una conferencia de prensa: «No se puede catalogar la delincuencia organizada como terrorismo», argumentando que la Constitución mexicana define el terrorismo de manera distinta, enfocada en actos contra el gobierno. Esta posición contrasta con la visión de Estados Unidos, donde el presidente Trump ha calificado a los cárteles como «el ISIS del hemisferio occidental» y los ha designado como organizaciones terroristas extranjeras para justificar acciones más agresivas, incluyendo sanciones y posibles intervenciones.
¿Por qué esta negación? Equiparar a los cárteles con terroristas permitiría a EE.UU. invocar leyes antiterrorismo, lo que podría erosionar la soberanía mexicana. Sin embargo, expertos como Roberta Jacobson, exembajadora de EE.UU. en México, destacan que Sheinbaum busca cooperación sin ceder territorio: «No toleraremos interferencia estadounidense».
El golpe en España: evidencia de la amenaza global
La Policía Nacional interceptó un buque camerunés en el Atlántico, descubriendo 9.994 kilos de cocaína escondidos bajo sal. Esta es la mayor incautación en alta mar de la historia de España, valorada en cientos de millones de euros. La operación «Marea Blanca» involucró colaboración con la DEA estadounidense y agencias europeas, destacando cómo las rutas desde Brasil sirven de puente para cárteles como Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
Este decomiso no es aislado. En 2024, España confiscó 123 toneladas de cocaína, un aumento del 22% respecto al año anterior, lo que subraya la expansión de estas redes. Si los cárteles mexicanos están involucrados, como sugieren informes de inteligencia, la postura de Sheinbaum podría interpretarse como una barrera a una respuesta internacional más unificada.
Hacia una política más firme
Sheinbaum propone expandir demandas contra armerías estadounidenses por el flujo de armas, pero esto ignora el control territorial de los cárteles en México. Es hora de un viraje: priorizar seguridad sobre complacencia, fomentando debate sobre intervenciones coordinadas sin ceder soberanía.







