Todos los aficionados al cine recuerdan una frase que pronuncia Alfred, el mayordomo de Bruce Wayne, en “The dark knight”: “hay personas que solo desean ver el mundo arder”. Se está refiriendo al villano de la película, el Joker, cuyas acciones desafían cualquier análisis lógico.
Estos días Gabriel Rufián ha estado acaparando titulares con su idea de unir a la izquierda “plurinacional” para poder sostener algún tipo de apoyo unificado al PSOE en las próximas elecciones generales. Su estrategia se ha desmoronado de inmediato, porque tanto el BNG como Bildu han dicho que ellos piensan seguir con su camino sin mezclarse en alianzas raras. Esto demuestra, para empezar, que Rufián no había hablado con ellos antes de lanzar su propuesta. Lo cual a su vez demuestra que detrás de los movimientos de Rufián no hay una auténtica estrategia por parte de ERC. Entonces, ¿qué está pasando?
Algunas personas solo desean ver el mundo arder: hay gente a la que, por decirlo en términos castizos, le va la marcha. No importa el tono, el motivo, el escenario. Si hay follón, del tipo que sea, para allá van a toda prisa. Rufián ha ganado relevancia estos últimos años por su estilo faltón, su suficiencia de repetidor de cuarto de ESO, su uso hábilmente venenoso de la jerga de las redes sociales. Justamente por su relevancia, ahora podemos entender mejor que nunca el inmenso vacío ideológico que representa Rufián. Izquierda anticapitalista con sueldo de seis cifras, chico de barrio vestido como un modelo de rebajas de Cortefiel, independentismo charnego con vivas a la selección española de fútbol, gracietas con el zurderío malasañero, etc. Ninguna sustancia, ninguna postura política real. Solo las ganas de marcha.
Rufián puede ser contemplado como síntoma del ambiento político español en esta época de agonía del sanchismo. Si hubiera algún debate real, riguroso, animando la política española, un personaje como Rufián no podría aspirar más que a algún lugar de tercer rango. Pero en el desierto moral del sanchismo, donde la mentira ya se da por supuesta y al pueblo solo se le ofrece la alternativa de Feijoó, es decir, la pura nada, florecen fenómenos de pirotecnia verbal hueca como Rufián en la izquierda o Alvise en la derecha, cabalgando el caos de las redes.
En Cataluña, ERC es ya solo un vector impulsor del wokismo y el islam, con una masa de votantes fiel e imperturbable; en Madrid, al final, de la mano de Rufián, va a ser una pseudo franquicia de una nueva variante caviar del 15M aburguesado. Nada que entender, nada que analizar. A algunos, simplemente, les va la marcha.
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