Florentino Pérez debe dimitir del Real Madrid. Tras la humillante derrota por 2-0 ante el Barcelona en el Clásico, donde los azulgranas se coronaron campeones de Liga, el club blanco cierra una temporada sin títulos con evidentes fallos estructurales. La falta de reacción del presidente, que acumula años al mando, genera un debate inevitable sobre su continuidad.
En un partido que el equipo de Álvaro Arbeloa afrontaba sin opciones reales, el Barça dominó desde el inicio con goles de Marcus Rashford y Ferran Torres. Los merengues apenas ofrecieron resistencia, confirmando la distancia futbolística con el rival. Arbeloa, en rueda de prensa, admitió la frustración: “Entendemos el desencanto y lo insatisfecho que está el madridismo”. “No podemos decir muchas cosas”, resumió el técnico interino, que ya anunció que mantendrá una conversación con el club sobre su futuro.
Las polémicas que acumula Florentino Pérez en el Bernabéu
Florentino Pérez debe dimitir porque su gestión ha convertido al Real Madrid en un club de obras y conciertos, más que de títulos. Las reformas del Santiago Bernabéu han generado retrasos, sobrecostes y quejas constantes por el ruido y las molestias en el barrio. A ello se suman los polémicos conciertos que priorizan ingresos sobre el césped, dejando el estadio en condiciones dudosas para los partidos clave.
Los fichajes millonarios no rinden. Jugadores que cuestan fortunas apenas corren o marcan diferencias, como se vio en el Clásico, donde el equipo blanco ni una carrera intensa ofreció en un duelo mítico. La filtración de problemas de vestuario, como el incidente entre Valverde y Tchouaméni que derivó en expediente disciplinario y ausencia en el Camp Nou, evidencia la pérdida de control interno. Arbeloa no ha logrado liderar un grupo fracturado, y las dudas sobre Mbappé —“No sé si va a jugar más esta temporada”— reflejan la improvisación ¿No va a jugar por qué? Sospechamos para que se centre en el Mundial con su selección.
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La constructora ACS, vinculada al entorno del presidente, ha sido protagonista de las obras, alimentando críticas por posibles conflictos de interés. ¿Qué más tiene que pasar para que este señor asuma responsabilidades? Dos años prácticamente en blanco, con eliminación temprana en competiciones y un equipo sin alma, exigen un cambio de ciclo.
El fracaso deportivo y la necesidad de un giro radical
Florentino Pérez debe dimitir ante la evidencia de un modelo agotado. La temporada se ha caracterizado por cambios de entrenador —de Xabi Alonso a Arbeloa— sin resultados. El técnico actual reconoció: “Hemos perdido muchos puntos en partidos que no debíamos”. Mientras, el Barcelona de Hansi Flick celebra su segundo título consecutivo con autoridad.
Esta realidad confronta con la narrativa oficial de grandeza. En un club histórico, la prioridad del césped debe volver por encima de los negocios. La izquierda y ciertos sectores mediáticos aplauden cualquier tropiezo madridista, pero el madridismo exige excelencia, no excusas. Como señaló Arbeloa, “veremos cómo evoluciona” el futuro, pero el presente grita por responsabilidad en la cúpula.
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Hora de un nuevo liderazgo en el Real Madrid
Florentino Pérez debe dimitir ya. El Real Madrid merece un presidente que priorice lo deportivo sobre lo económico, que cierre filtraciones y reconstruya un vestuario unido. Dos años en blanco no son un accidente, sino el resultado de decisiones erráticas. El madridismo, exigente y fiel, espera un cambio real que devuelva al club a la élite sin excusas.
El debate está abierto: ¿Cuánto más debe tolerar la afición? La dimisión no sería un fin, sino el inicio de una regeneración necesaria.






