En un suceso que ha dejado atónito al personal médico del Hospital de Rangueil, en Toulouse, un hombre de 24 años acudió a urgencias durante la noche del pasado 31 de enero aquejado de intensos dolores. Lo que inicialmente parecía una consulta por molestias en la zona lumbar y glútea derivó en un despliegue de seguridad nacional cuando las pruebas revelaron que el paciente tenía alojado en el recto un proyectil militar de la Gran Guerra.
El artefacto, un obús de fabricación alemana y calibre 37 mm, medía aproximadamente 16 centímetros de largo por 4 de diámetro. Ante el desconocimiento inicial sobre si el proyectil mantenía su carga activa, el centro hospitalario activó de inmediato el protocolo de emergencia, notificando a las autoridades y solicitando la intervención de los equipos de desactivación de explosivos.
«En el momento de la extracción, el cirujano se dio cuenta de que se trataba de un obús de la Primera Guerra Mundial», relata la prensa regional francesa sobre el momento de máxima tensión en el quirófano.
Un quirófano bajo medidas de seguridad
Para garantizar la seguridad de los pacientes y el personal, se estableció un perímetro de seguridad y se evacuaron áreas cercanas del hospital. Los especialistas en explosivos supervisaron la intervención quirúrgica de urgencia para minimizar riesgos en caso de una detonación accidental. Finalmente, tras la extracción, los expertos confirmaron que el objeto databa de 1918 y que, afortunadamente, no presentaba riesgo de explosión.
Antecedentes insólitos
Este incidente evoca un caso casi idéntico ocurrido en diciembre de 2022 en la ciudad de Tolón, donde un anciano de 88 años también fue intervenido para extraerle un obús de la misma época. En aquella ocasión, el hospital tuvo que ser evacuado por completo debido al tamaño del proyectil.
El joven protagonista de este último caso, cuya identidad no ha sido revelada, se encuentra en fase de recuperación, aunque las autoridades han señalado que podría enfrentarse a consecuencias legales. Según informaciones preliminares, el paciente podría ser denunciado por poner en riesgo la seguridad del personal sanitario y las instalaciones públicas.
«El descubrimiento provocó el pánico en el hospital», según recogieron medios locales como La Dépêche, subrayando la excepcionalidad y el peligro potencial de la situación.







