En un intento por maquillar la crisis humanitaria heredada del régimen de Nicolás Maduro, las autoridades venezolanas anuncian liberaciones masivas de presos políticos, pero la realidad revela una maniobra dilatoria que prolonga el sufrimiento de cientos de familias. Mientras medios progresistas celebran estos «gestos» como avances hacia la reconciliación, fuentes independientes desenmascaran la discrepancia entre promesas y hechos, cuestionando si esto no es más que una estrategia para ganar tiempo ante la presión internacional.
Tomemos los hechos: el gobierno interino ha proclamado la excarcelación de 116 personas en las últimas tandas, pero organizaciones como Foro Penal solo confirman 41 liberaciones hasta el 12 de enero. «Las ONG confirman de momento la excarcelación de 24 personas, entre ellos dos italianos y el exmarido de la activista Rocío San Miguel», publicó El País. Esta brecha no es un mero error burocrático, sino una táctica calculada para mantener el control, como critica la oposición mayoritaria que contabiliza apenas 56 excarcelaciones.
¿Por qué aplaudir estos pasos lentos cuando Foro Penal cifraba en 804 los presos políticos a inicios de enero? Perspectivas izquierdistas ven en estas liberaciones un «proceso de revisión permanente», según anuncios oficiales, pero no es más que una cortina de humo para perpetuar el legado chavista. La ONU, a través de su misión, celebra las excarcelaciones pero exige «transparencia y urgencia», alineándose con demandas de mayor escrutinio que cuestionan la veracidad del régimen residual.
Casos específicos ilustran esta arbitrariedad. Los tres marinos hondureños –Johonnie Martínez, Walter López y Willy Bowman– permanecen detenidos desde junio de 2025, pese a la liberación de un español en el mismo incidente, como denuncia La Tribuna. Esta selectividad diplomática favorece a europeos mientras ignora a centroamericanos, revelando un doble rasero ideológico que prioriza aliados potenciales.
Peor aún, en medio de estas «liberaciones», surge la denuncia de la muerte bajo custodia de Edison Torres, anunciada por el Comité de Familiares por la Libertad de los Presos Políticos. «Hay que seguir presionando para que agilicen las excarcelaciones de los presos políticos», urge un usuario en X, reflejando la indignación popular.
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón confirma solo 53 excarcelaciones de las 116 anunciadas, pidiendo prioridad para vulnerables, mientras el mundo observa la ansiedad de familias en vigilia. Estas discrepancias, documentadas por BBC y DW, invitan a un debate urgente: ¿aceptaremos esta dilación como progreso, o exigiremos el desmantelamiento total de estructuras opresoras?
Estas excarcelaciones parciales no representan victoria, sino una burla a la dignidad, prolongada por un chavismo que resiste. Solo una intervención internacional firme, guiada por principios de libertad y justicia conservadores, romperá este ciclo.







