Un caso estremecedor de intento de asesinato sacude Sevilla la Nueva (Madrid). El sumario judicial desvela un plan escalofriante: un empresario magrebí, Ibrahim B., no solo encargó a dos sicarios el asesinato de su esposa, sino que meses antes ya había intentado envenenarla y, tras el ataque incendiario, pretendió acabar con ella en la unidad de quemados del hospital. La víctima, una mujer de 30 años, permanece hospitalizada con graves quemaduras en el 50% de su cuerpo, mientras su hijo de seis meses corrió un riesgo extremo durante la agresión.
Un plan de asesinato macabro
El auto judicial refleja indicios racionales de criminalidad contra Ibrahim B., que ideó y financió el crimen. Según la investigación de la Guardia Civil, el detonante fue la decisión de la esposa de separarse tras descubrir una infidelidad. “El acusado manifestó su intención de ejecutar un nuevo atentado contra su mujer mientras permanecía ingresada”, recoge el sumario.
Meses antes del ataque, la víctima denunció en su entorno que su marido había intentado envenenarla. Su hermano aportó un vídeo clave en el que se ve al sospechoso manipulando una bebida con una sustancia sospechosa. Este antecedente demuestra que no se trató de un acto impulsivo, sino de una estrategia deliberada para eliminar a su pareja.
“La víctima vivía bajo un fuerte control y no podía abandonar la relación por miedo”, señalan fuentes cercanas al caso, que subrayan el ambiente de dominación en el hogar.
El ataque salvaje con el bebé en brazos
El 2 de febrero de 2026, dos hombres con el rostro cubierto entraron en el domicilio familiar de Sevilla la Nueva utilizando llaves facilitadas por el propio marido. Agredieron brutalmente a la mujer y la rociaron con líquido inflamable mientras sostenía en brazos a su hijo de apenas seis meses. Después le prendieron fuego.
La víctima quedó “ardiendo, herida de gravedad”, según describe el auto. Las quemaduras de segundo y tercer grado afectaron al 50% de su cuerpo, y el bebé también estuvo expuesto a un riesgo mortal. Los agresores huyeron en un vehículo propiedad del investigado.
La Guardia Civil detuvo a los tres implicados —el marido y los dos sicarios, empleados de sus empresas— en Móstoles y Quijorna el 18 de marzo. Todos ingresaron en prisión provisional sin fianza, acusados de dos delitos de asesinato en grado de tentativa.
“Me han prendido fuego”, fue la desesperada llamada de la víctima al 112, según testimonios recogidos por medios.
El intento de rematarla en el hospital y la respuesta judicial
Tras el ataque, la mujer fue trasladada de urgencia al Hospital La Paz, donde ingresó en la Unidad de Quemados en estado crítico. Allí, Ibrahim B. intentó nuevamente acabar con su vida, según revela el sumario. La víctima ha sido sometida a múltiples intervenciones quirúrgicas y cuenta con protección policial.
Este caso pone de manifiesto la crueldad de un plan que no se detuvo ni ante la presencia de un bebé ni ante el sufrimiento de la madre. Mientras los partidos de izquierdas y el PP siguen promoviendo políticas que, en opinión de muchos, debilitan la protección real de las víctimas y priorizan otras agendas, hechos como este exigen una respuesta firme y sin complejos ideológicos. La cultura del control y la violencia descontrolada no puede seguir siendo excusada.







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