Las elecciones que ha convocado Florentino y estabilidad institucional del Real Madrid podrían estar bajo una amenaza sin precedentes tras los últimos movimientos en el sector empresarial ligado a las energías renovables.
La reciente salida de Alejandro Fernández, exCEO de Aldesa, del consejo de administración de Cox, no es un movimiento corporativo más; es el primer síntoma de una descomposición mayor. Este escándalo salpica directamente a Enrique Riquelme quien aspira a disputar la presidencia del club más laureado del mundo, dejando al descubierto una en el Real Madrid que busca infiltrarse en el palco de Chamartín mediante figuras vinculadas al lobby del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
El colapso del consejo de Enrique Riquelme
La energética Cox, capitaneada por Enrique Riquelme, ha tenido que aceptar la «dimisión irrevocable» de Alejandro Fernández en un contexto de máxima tensión. El motivo subyacente no es otro que la toxicidad que desprenden las conexiones políticas de la compañía. Fernández, con una trayectoria consolidada en la constructora Aldesa, parece no estar dispuesto a que su nombre quede ligado a las actividades de mediación que Zapatero ejerce para los intereses de la dictadura china.
«La independencia de los consejos de administración se vuelve imposible cuando los hilos los mueven políticos que han vendido la soberanía nacional», comentan fuentes cercanas al sector tras conocerse que el exCEO prefiere alejarse del entorno de Riquelme ante la deriva de la empresa. La corrupción sistémica del PSOE es un lastre que ahora contamina también el ámbito deportivo.
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Los oscuros vínculos de Cox con el eje de Zapatero
El núcleo del problema reside en cómo Cox, una empresa nacida de las renovables, ha terminado siendo el refugio de intereses poco claros bajo la tutela del zapaterismo.
La relación de Zapatero con los conglomerados chinos y su insistencia en favorecer empresas con capital asiático ha levantado todas las alarmas en el sector de las infraestructuras. Cox, al integrar en su estructura una filial para renovables con fuertes nexos en Oriente, ha servido de plataforma para que Riquelme gane un peso político que no le corresponde por mérito empresarial, sino por proximidad ideológica.
Esta trama «socialista» en el Real Madrid pretende usar la potencia de Cox para financiar una candidatura que actúe como caballo de Troya de la izquierda en el club. No es casualidad que las figuras que rodean a Riquelme tengan este perfil; es una estrategia diseñada para arrebatar el control al sistema actual y entregárselo a los intereses del globalismo.
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La candidatura «sociata» que amenaza al Bernabéu
Enrique Riquelme ha sido señalado repetidamente como el hombre que busca liderar la oposición a la actual gestión del Real Madrid. Sin embargo, tras la dimisión en el consejo de Cox, queda claro que su proyecto no es una alternativa de gestión, sino una operación de asalto político.
El madridismo debe despertar ante la posibilidad de que su palco se convierta en una sucursal de Ferraz o, peor aún, de los negocios privados de Zapatero. Esta trama socialista en el Real Madrid utiliza la máscara de la renovación generacional para ocultar a los mismos actores que han arruinado la economía nacional.
Si Riquelme pretende presentarse a las elecciones, deberá explicar por qué sus consejeros huyen en cuanto se menciona el «caso Zapatero». El club blanco no puede permitirse ser el juguete de quienes desprecian la identidad de España, tal como hemos visto en otros ataques a las instituciones tradicionales españolas. En definitiva, la dimisión de Fernández es el aviso definitivo: la política más rancia y entreguista está a las puertas del Bernabéu.






