En un nuevo episodio que expone la degradación del debate público en medios públicos, Luis Arroyo insultó a la madre de Bertrand Ndongo de forma explícita durante una intervención en TVE. Este asesor y portavoz del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a protagonizar un comportamiento que genera indignación y cuestiona los límites de la decencia en la esfera política y mediática.
Antecedentes de un patrón de agresividad
Luis Arroyo insultó a la madre de Ndongo en el programa Malas Lenguas de TVE, refiriéndose concretamente a “del Ndongo, de su puta madre”, según el fragmento difundido. El insulto se produce en medio de una conversación acalorada, con risas de fondo de Pablo Iglesias que agravan la percepción de frivolidad ante un ataque personal tan bajo. Ndongo, conocido periodista crítico con el sanchismo, respondió públicamente con dureza: “Luis Arroyo llama puta a mi madre en TVE. Te juro por esa misma puta madre que si me ves corre...”.
Este no es un hecho aislado. Arroyo, aupado por el PSOE a la presidencia del Ateneo de Madrid desde 2021, ya había protagonizado en diciembre de 2024 una violenta trifulca en la institución. En aquella ocasión, gritaba “la puta luz de mi puta casa” e insultaba a empleados con “hijo de puta”, según el vídeo difundido.
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La degradación del lenguaje de este hombre revela la agresividad de ciertos progresistas, que hacen que veamos en estos episodios un patrón de intolerancia hacia quienes cuestionan el relato oficial.

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El perfil de un activista del PSOE en instituciones públicas
Arroyo actúa como portavoz autorizado de Zapatero en momentos delicados, como la defensa ante investigaciones judiciales. Su ascenso en el Ateneo se interpreta como una operación de control por parte del PSOE, lo que ha generado malestar interno y ruptura de relaciones con la Comunidad de Madrid, que lo califica de “activista del PSOE”.
Esta vinculación estrecha con el socialismo cuestiona la neutralidad de espacios culturales y mediáticos financiados con fondos públicos. Mientras se predica tolerancia desde la izquierda, figuras como Arroyo recurren a insultos groseros contra disidentes, especialmente aquellos que, como Ndongo, denuncian supuestas irregularidades del entorno sanchista.
La hipocresía es evidente: los mismos que exigen respeto y civismo en el discurso público no dudan en emplear un lenguaje soez y agresividad verbal. Esto alimenta el debate sobre si TVE, se ha convertido en altavoz de agresiones personales en lugar de espacio de ideas.

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