Donald Trump se convierte en el árbitro supremo del destino venezolano, repartiendo elogios y audiencias como si Venezuela fuera un reality show de su invención. Tanto Delcy Rodríguez, heredera del régimen chavista, como María Corina Machado, ícono de la oposición, se desviven por ganarse el beneplácito de Trump, ignorando el clamor de cientos de disidentes que siguen pudriéndose en prisiones como El Helicoide. Esta competición no es por el pueblo venezolano, sino por el poder, y expone la hipocresía de ambas figuras en un momento crítico para la democracia en América Latina.
El elogio telefónico: Trump y Delcy, una alianza pragmática
Trump no escatimó halagos tras su llamada con Delcy Rodríguez, describiéndola como una persona «fantástica». Esta efusión, llega en medio de promesas de Rodríguez de liberar prisioneros para «reinventar» el régimen. Sin embargo, las cifras no cuadran: el gobierno venezolano afirma haber liberado más de 400 detenidos, pero organizaciones independientes como Foro Penal estiman solo entre 60 y 70 excarcelaciones recientes, dejando a unos 800 presos políticos en condiciones deplorables.
Esta alianza pragmática con una ex vicepresidenta de Maduro es un error estratégico. Trump prioriza el petróleo y el comercio, pero ignora el legado represivo del chavismo. Trump la elogió públicamente y mientras Rodríguez usa estas liberaciones parciales como moneda de cambio para legitimarse.
La reunión en la Casa Blanca: Machado busca su momento
Hoy, María Corina Machado se reúne con Trump en la Casa Blanca, un encuentro que ella describe como una oportunidad para «ajustar planes» y agradecerle por la captura de Maduro. Ganadora del Nobel de la Paz 2025, Machado ha ofrecido incluso «compartir» su premio con Trump, según Euronews. Pero esta genuflexión ante el magnate estadounidense es tan criticable como la de Rodríguez. Encuestas revelan que los venezolanos la prefieren a ella con un 78% de apoyo, rechazando intervenciones externas. Sin embargo, Trump la ha marginado, alegando que «no tiene suficiente respeto» en Venezuela.
El Bush Center urge a EE.UU. a priorizar la liberación inmediata de presos, enfatizando que «cientos languidecen en condiciones deplorables». Machado, en su afán por el favor trumpiano, parece olvidar que su lucha debería centrarse en estos disidentes, no en un ego presidencial.
El verdadero escándalo: presos olvidados en medio del cortejo
Mientras ambas líderes compiten, la crisis humanitaria persiste. La ONU reporta que solo 50 de 800 presos políticos han sido liberados, calificando la detención arbitraria como «herramienta de represión». ABC News cita a Rodríguez insistiendo en continuar liberaciones, pero familias exigen «prueba de vida». CNN detalla el lento proceso, con solo 56 confirmados.
Conclusión: priorizar derechos humanos sobre egos
Esta pugna por el beneplácito de Trump es un insulto a los venezolanos. Defendemos la libertad y la democracia real, no transacciones oportunistas. Ambas mujeres deben enfocarse en la liberación total de presos, no en bailes políticos. Trump, como líder del mundo libre, debería exigir más que palabras vacías.








No puedo estar más de acuerdo en todo lo que dice el artículo. Entiendo lo de que no se puede generar un vacío de poder porque sería muy peligroso. Entiendo que la transición será larga y tendrá varias etapas de las cuales esta es la primera. Pero no entiendo el bocachanclismo de Trump. Decir que DR es una persona fantástica es un insulto a la inmensa mayoría del pueblo venezolano.