El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) enfrenta una investigación interna por una guía controvertida que minimiza los riesgos de los matrimonios entre primos. Esta orientación parece anteponer el relativismo cultural a la evidencia científica, desatando críticas de políticos y expertos. Mientras el NHS defiende su postura, el debate revela tensiones entre integración multicultural y protección de la salud pública.
Los detalles de la guía controvertida
Documentos de entrenamiento para matronas, parte del Programa de Transformación de la Maternidad del NHS, afirman que «el 85-90% de las parejas de primos no tienen hijos con defectos de nacimiento». Además, destacan beneficios como «seguridad financiera y social a nivel individual, familiar y de parentesco». Según reveló The Telegraph, la guía insiste en que «la mayoría de los niños nacidos de parejas estrechamente relacionadas son sanos». Esta visión ignora datos alarmantes: más de dos niños mueren semanalmente en Inglaterra por complicaciones relacionadas con parentescos cercanos.
El NHS ha retirado un blog que promocionaba estas «ventajas», tras un backlash público. Sin embargo, expertos como Sam Oddie, neonatólogo en Bradford, defienden que era «muy sustancialmente basado en hechos». Esto contrasta con la realidad: en comunidades paquistaníes del Reino Unido, estos matrimonios representan hasta el 20% de problemas congénitos en ciudades como Glasgow y Birmingham.
Críticas políticas y sociales
Políticos conservadores lideran la oposición. El diputado Richard Holden califica la guía de «increíble» y sin beneficios reales, argumentando que «estrangula la libertad individual, es increíblemente dañino para la salud y impone enormes costos al NHS». Holden impulsa una prohibición total, afirmando que «el matrimonio entre primos primeros debería prohibirse solo por el riesgo para la salud».
Expertos como el profesor Michael Muthukrishna de la London School of Economics señalan que estos matrimonios perpetúan aislamiento social y riesgos como la radicalización. En Bradford, el NHS comparó estas uniones con mujeres blancas británicas teniendo hijos después de los 34 años, minimizando que representan el 30% de defectos de nacimiento locales.
Evidencia científica y comparaciones internacionales
Un estudio de la BBC indica que el parentesco entre primos tiene consecuencias más amplias, con Noruega y Suecia prohibiendo estos matrimonios por completo. En el Reino Unido, el gobierno laborista opta por «asesoramiento genético», rechazando una prohibición pese a la presión.
El secretario de Salud, Wes Streeting, llamó la guía «impactante e inseguro», exigiendo una disculpa. Columnistas como Matthew Syed en The Times apoyan la prohibición, destacando problemas asociados.
John Robson, en National Post, opina que «el matrimonio entre primos no tiene lugar en la sociedad», criticando cómo el NHS normaliza prácticas con «ventajas económicas» dudosas. Propuestas como el Marriage (Prohibited Degrees of Relationship) Bill 2025 buscan prohibir estas uniones para aliviar la carga en el NHS.
Implicaciones para la integración cultural
Este caso ilustra cómo el multiculturalismo extremo puede socavar la cohesión social. En España, donde estos matrimonios son raros, el debate sobre integración cultural es relevante. Prohibir estas prácticas no es eugenesia, sino protección de la infancia y recursos públicos. El NHS reconoce riesgos y ofrece referencias genéticas, pero promover «ventajas» genera dudas sobre prioridades.
El debate invita a cuestionar: ¿debe la salud pública ceder ante sensibilidades culturales? La evidencia sugiere que no, priorizando ciencia sobre corrección política.






