El Reino Unido ha iniciado el proceso de liquidación de Limburg Technology, la empresa de capital chino que controla un tercio del mercado de balizas V16 en España. Esta decisión británica no solo cuestiona la solvencia de la firma, sino que pone en evidencia cómo la Dirección General de Tráfico (DGT) ha permitido que entidades opacas dominen un sector estratégico de seguridad vial, ignorando alertas de fabricantes nacionales.
El origen del problema: una empresa fantasma con vínculos dudosos
Limburg Technology, con sede en Manchester pero dirección real en Brighton, fue creada en 2022 con un capital mínimo de poco más de 20.000 euros. Su matriz, Yunma Tianlong, es una consultora china responsable de 9.153 sociedades fantasma en una misma dirección, según bases de datos británicas. Esta red ha sido vinculada a blanqueo de capitales, estafas y exportaciones ilegales a Corea del Norte, como detalla un informe de RUSI.
«La DGT homologó cien modelos de balizas V16 a una red china perseguida por blanqueo», revela un artículo de The Objective. Limburg controla marcas como Sos Auto Conect, Blue Castle y ORflect, acaparando 100 de las aproximadamente 300 licencias homologadas por la DGT. Fabricantes chinos como este dominan el mercado: de 27 productores, solo siete son españoles, según Motorpasión.
La acción británica: una lección de pragmatismo post-Brexit
La Companies House, el registro mercantil del Reino Unido, propuso la liquidación de Limburg en septiembre de 2025 por falta de solvencia y estructura real. Si no hay recurso exitoso, la disolución ocurrirá en al menos dos meses, y todos los bienes –incluidas las licencias de balizas– pasarán a ser «bona vacantia» y pertenecerán a la Corona británica.
«Tras la disolución de la sociedad, todos los bienes y derechos conferidos a la sociedad o mantenidos en fideicomiso se considerarán bona vacantia y pertenecerán a la Corona», advierte la notificación británica, citada en The Objective. Esto podría transferir derechos sobre tecnología certificada en España a manos británicas, un absurdo que resalta las debilidades de las regulaciones europeas ante el dumping chino.
Negligencia de la DGT: quejas ignoradas y competencia desleal
Fabricantes españoles, que solo representan el 30% del mercado pese a que España es el único país donde las V16 son obligatorias desde 2026, han denunciado decenas de veces ante la DGT la presencia de empresas «fantasma» chinas. Según informes, la DGT recibió ocho escritos sin respuesta de un productor nacional, alertando sobre anomalías en solicitantes extranjeros.
«No hemos recibido respuesta», lamenta un fabricante español en The Objective. La normativa de 2024 (Directriz MOV 2024/06) transfiere la responsabilidad legal al titular de la certificación, pero si Limburg desaparece, millones de balizas quedarán «huérfanas», obligando a la DGT a asumir el control sin un protocolo definido para auditorías anuales durante 13 años.
¿Libre mercado o soberanía nacional?
Defensores del libre mercado argumentan que la competencia global reduce precios para los consumidores. Sin embargo, ¿es aceptable priorizar importaciones baratas de entidades opacas en un sector de seguridad vial estratégica? El modelo «hit and run» –facturar rápido y desaparecer–, similar al escándalo de las mascarillas durante la pandemia, erosiona la industria local y expone a riesgos innecesarios.
España debe actuar: auditar homologaciones, favorecer productores nacionales y presionar a la UE por barreras contra dumping. El Reino Unido, liberado del Brexit, demuestra pragmatismo al eliminar estas redes, mientras nuestro Gobierno parece complaciente con influencias autoritarias chinas.

