En un panorama político donde el PSOE de Pedro Sánchez se desmorona bajo el peso de sus propios vicios, emerge una trama que bien podría ser el guion de una novela negra: la venta de inmuebles públicos históricos de Correos, orquestada por Leire Díez, Antxon Alonso y Vicente Fernández, con comisiones y financiación pública como cebo.
Esta revelación, destapada por fuentes independientes, se conecta con un rosario de escándalos que incluyen fondos desaparecidos, irregularidades en primarias y un «Me Too» socialista que expone la hipocresía feminista del partido. Mientras Sánchez intenta blindarse, la realidad es cruda: el socialismo gobernante se ha convertido en un prostíbulo de influencias, donde el poder se vende al mejor postor.
Comisiones por influir en fondos públicos
Leire Díez, conocida como la «fontanera» del PSOE, junto a Antxon Alonso –socio de Santos Cerdán, alto cargo socialista– y Vicente Fernández, ex presidente de la SEPI, ofrecían edificios históricos de Correos con financiación pública a cambio de jugosas comisiones.
Según documentos revelados, operaban a través de sociedades como Mediaciones Martínez SL (ahora Promociones Ku-ma), investigada por la UCO por organización criminal, malversación y tráfico de influencias. El juez Antonio Piña lo deja claro: la trama buscaba «el máximo beneficio con el cobro de comisiones» por «influir» en expedientes públicos.
Vicente Fernández, liberado recientemente tras su detención, negaba ilícitos, pero los hechos hablan. Pedían un 2% de comisión por facilitar créditos del FAIIP, gestionado por Sepides. María Jesús Garrido Solís, subdirectora de rescates en la SEPI, era la clave, usando correos personales para evitar rastros.
«No tengo vinculación societaria», dice Garrido, pero clientes confirman reuniones y preocupaciones por incompatibilidades.
13.500 millones desaparecidos
Este enredo se entrelaza con la desaparición de 13.500 millones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, fondos europeos que deberían impulsar la economía pero que evaporan en redes de favoritismo. Fuentes como EL ESPAÑOL vinculan estos rescates –como los 475 millones a Air Europa– con comisiones cobradas por Fernández y compañía.
Mientras, Leire Díez firmaba contratos controvertidos en Correos, como la venta de balizas V16 a precios inflados (49,90 euros en Correos vs. 26,50 en Aliexpress), con Juan Manuel Serrano –amigo íntimo de Sánchez– al frente. «Las condiciones de comercialización son distintas», justifica Correos, pero el hedor a sobreprecio es innegable.
¿Coincidencia? Difícil creerlo cuando Serrano, leal a Sánchez desde 2016, supervisaba todos los puestos de Díez.
Fraudes en Primarias
La crisis se agrava con irregularidades internas. En Castilla-La Mancha, Sara Simón, consejera de Igualdad, destapó anomalías en las primarias de Sánchez: «En agrupaciones en las que había cinco personas militando, de repente había 40». Inflados censos en Guadalajara, sin explicaciones de Ferraz.
Aunque Simón se retractó –»Me arrepiento profundamente de haber hecho esa referencia»– , el daño está hecho: cuestiona la legitimidad de un líder acorralado.
El «Me Too» socialista
El escándalo trasciende lo económico con un «Me Too» que revela abusos internos. Noel Serna, alcalde de Montemayor de Pililla (Valladolid), abandona el PSOE harto: «Ya está bien, hay que decir hasta aquí». Cita casos de acoso y corrupción como «decepción total».
En Galicia, más de 100 mujeres socialistas se rebelan: «No tiene cabida ninguna actuación que ampare o relativice el acoso sexual y el machismo».
El ‘Caso Tomé’ –acoso por José Tomé, ex presidente de la Diputación de Lugo– expone encubrimientos: Besteiro sabía desde octubre pero actuó tarde, generando «estupor, vergüenza y desafección». El PSdeG está «al borde de la implosión», con denuncias circulando en WhatsApps y dimisiones como la de Silvia Fraga.
Medios señalan que el aumento de casos pone en jaque a Sánchez, con malestar interno y dudas entre socios. El Debate resalta un escándalo sexual cada dos días, destrozando la bandera ideológica del PSOE.
La defensa del PSOE
Frente a esto, el PSOE se defiende cortando cabezas y con Sánchez posando como «abanderado del feminismo», pero la oleada de casos ahoga al Gobierno. Socios como PNV exigen elecciones para detener «la hemorragia».
Críticos internos lamentan: «Es descorazonador para las siglas».
¿es este el progresismo que España merece? Fuentes como LA GACETA destacan el éxodo de militantes, mientras EL PAÍS –más alineado– admite que «la corrupción y el acoso noquean al Gobierno».
Lo que necesitamos es una regeneración real: auditorías independientes y cero tolerancia. Sánchez adelanta balances para contener daños, pero la sociedad demanda elecciones YA. El reguero de escándalos agota la paciencia de los socios y de la ciudadanía.







