El sindicato Comisiones Obreras (CCOO) ha enviado una advertencia al presidente de Correos, Pedro Saura. Tras meses de incertidumbre operativa y financiera, la organización sindical exige un giro de 180 grados en la gestión de la mayor empresa pública de España. De no producirse cambios estructurales inmediatos, el sindicato asegura que el conflicto escalará hasta las movilizaciones generales.
El rescate del servicio público, una prioridad urgente
Para CCOO, la situación de Correos es crítica. El sindicato denuncia un déficit de financiación crónico que pone en riesgo no solo la viabilidad de la compañía, sino también la calidad del Servicio Postal Universal. Los representantes de los trabajadores insisten en que la gestión actual debe priorizar la inversión y la estabilidad laboral frente a los recortes.
«CCOO no va a permitir que Correos siga en caída libre. Si Pedro Saura no presenta un plan de rescate real y una apuesta firme por el empleo, las movilizaciones serán inevitables.»
Las exigencias clave de los sindicatos
La tensión entre la dirección y la parte social se centra en tres ejes fundamentales:
- Incremento de la financiación pública: CCOO reclama que el Estado cubra adecuadamente el coste de la prestación del servicio obligatorio.
- Plan Estratégico 2024-2028: Exigen una hoja de ruta clara que modernice la empresa sin desmantelar sus derechos laborales.
- Mejora de las condiciones de la plantilla: El sindicato advierte sobre la pérdida de poder adquisitivo y la falta de cobertura de vacantes en oficinas y reparto.
Un escenario de conflicto inminente
Correos, con sus 50.000 empleados y dependencia de la SEPI y el Ministerio de Hacienda, arrastra un agujero financiero de más de 1.200 millones de euros heredado de la gestión anterior bajo Juan Manuel Serrano, aliado cercano de Pedro Sánchez. En 2024, las pérdidas alcanzaron los 485,5 millones, agravadas por el declive del correo tradicional ante el auge de internet y la inteligencia artificial.
La provisión de 430 millones para un «plan de rejuvenecimiento» –que CCOO tacha de «engaño clamoroso»– parece ser, un intento de modernizar una estructura anquilosada. Sin embargo, el sindicato se opone a cualquier reestructuración que implique recortes, como la afectación a 2.300 oficinas o la implantación de un nuevo modelo de reparto que podría impactar a 28.000 carteros en toda España.
¿No es Correos un ejemplo paradigmático de cómo el intervencionismo estatal y el sindicalismo rígido perpetúan la ineficiencia? Se ignora también que las subvenciones públicas –como la Ley 6/2025 que asigna a Correos el Servicio Postal Universal hasta 2030– no pueden sostener indefinidamente un modelo deficitario. El debate está servido: ¿deben los contribuyentes financiar precariedad eterna, o urge una privatización parcial para inyectar eficiencia?
La advertencia no es un hecho aislado. La organización subraya que la paciencia de los trabajadores se ha agotado. El clima de confrontación que se respira en la sede de la compañía va en aumento. Si Saura no abre una mesa de negociación efectiva en las próximas semanas, el calendario de protestas podría paralizar el servicio postal en todo el país.




