Las protestas de aficionados en Bilbao obligaron a la organización de La Vuelta a España a suspender el final de la etapa a tres kilómetros de la meta. Las manifestaciones, centradas en el conflicto entre Israel y Palestina, obligaron a detener el cronómetro y a que no hubiera un ganador de la jornada. La seguridad de los ciclistas se vio comprometida debido al ambiente hostil en las cunetas.
La protesta estuvo dirigida principalmente al equipo ciclista Israel Premier-Tech. Antes del inicio de la carrera, varios manifestantes detuvieron momentáneamente al pelotón con pancartas a favor de Palestina. Además, durante el recorrido, se lanzaron octavillas y se rozó a los corredores con banderas.
A pesar de la pasión de los aficionados bilbaínos por el ciclismo, la vertiente social y política prevaleció en esta ocasión. La suspensión del final de la etapa fue una medida de precaución para garantizar la seguridad de los participantes ante la escalada de tensión.
- Aunque la etapa no tuvo un ganador oficial, el ciclista Tom Pidcock demostró estar en excelente forma.
- Jonas Vingegaard también mostró un buen rendimiento durante el recorrido.
- La organización de La Vuelta confirmó que se mantuvieron los puntos de la montaña y el sprint intermedio a pesar de la suspensión.







