Nuestra amada España, está perdiendo su lustre. Lo que antes era un paraíso de sol, playa y buen precio para los turistas británicos, hoy se está convirtiendo en un lujo inasumible. La izquierda española, con sus políticas de gasto desmedido, inflación galopante y su afán por penalizar la actividad económica, ha conseguido lo impensable: que los extranjeros prefieran los países del norte de África, como Marruecos, Túnez o Egipto, antes que nuestras costas.
No es casualidad que el director de una de las mayores agencias de viajes del Reino Unido, TUI, hable sin tapujos de la «fantástica relación calidad-precio» que ofrecen estos países. Seamos claros: mientras que aquí el Gobierno sigue ahogando a los empresarios y a las familias con impuestos y regulaciones absurdas, en otros lugares se promueve la economía y se ofrece lo que el sentido común dicta: servicios de calidad a precios competitivos.
Este éxodo de turistas no es un simple capricho, es una consecuencia directa de la falta de sentido común en la gestión económica de nuestro país. La izquierda, obsesionada con sus políticas ideológicas y su agenda woke, parece no entender que el turismo es uno de los motores principales de nuestra economía. Al subir los precios de forma descontrolada, están dinamitando el pilar de nuestro sustento, empujando a los visitantes a buscar refugio en destinos que, curiosamente, no están gobernados por el socialismo y sus delirios.
Que no nos engañen con la excusa de que «todavía no afecta demasiado». Este es el principio de un declive que, si no se rectifica el rumbo, será imparable. ¿Qué será de España cuando los hoteles, bares y restaurantes vean cómo sus clientes de siempre les dan la espalda? La respuesta es simple y desoladora: ruina. Y todo por la ineptitud de unos gestores que prefieren gastar el dinero en sus ocurrencias que en proteger la prosperidad de nuestra nación.
Es hora de abrir los ojos y de exigir un cambio radical. Si no volvemos a la senda de la economía de mercado y el sentido común, nuestra España, la que conocimos y amamos, se convertirá en un triste recuerdo, un paraíso perdido en las arenas del norte de África.






